Trabajo doméstico en Punta del Este
Sí, patroncita
Mariana Contreras
Semanario Brecha, Montevideo
Sigue pasando: mujeres pobres, nacionales y extranjeras, documentadas e indocumentadas, agachando el lomo en el tras bambalinas del verano esteño. Los relatos hablan de abusos, maltratos, comportamientos delictivos o ilegales por parte de los empleadores. Las mujeres, obligadas o asustadas, callan. Les dicen que vendrán a conocer el mar en un país del que muchas de ellas apenas escucharon el nombre. Vendrán a trabajar pero será como unas vacaciones, les dicen.
Cada verano se cuentan por decenas las trabajadoras domésticas que llegan a Punta del Este junto a turistas, en su mayoría argentinos. Son paraguayas, bolivianas, peruanas, que viajaron a Argentina en busca de trabajo, que pasaron por los talleres de costura clandestinos, por las villas miseria porteñas, que quedaron sin trabajo y ancladas en un país que no es el propio.
Algunas trabajan todo el año para sus patrones, otras comenzaron apenas unos meses antes de venir a "veranear", y otras fueron directamente "contratadas" para la temporada. Pasan la frontera uruguaya en calidad de turistas y luego trabajan clandestinamente. No tienen habilitación legal y los patrones no pagan sus aportes, por eso no cuentan con ningún beneficio ni protección durante su estadía. Al llegar, el dinero prometido puede verse reducido a la mitad, no tienen día libre ni tiempo de descanso: de día limpian, cocinan, cuidan a los niños. De noche también.
Hay casos en que sus empleadores han llegado a retenerles la documentación y los celulares, se les ha prohibido salir del apartamento y les racionan la comida. La mayoría banca, porque no tiene forma de volver a Argentina o a su país, porque se saben en infracción y porque desconocen en absoluto sus derechos. En algunas ocasiones las trabajadoras han quedado abandonadas sin recibir el pago correspondiente y sin posibilidades económicas de regresar a su hogar.
Welcome Home
Pasadas las siete de la tarde son más de 40 las personas reunidas en la sede de los canillitas de Maldonado. Son mucamas, porteros, trabajadoras domésticas, entre otros, cuyos sindicatos forman parte de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (Fuecys). Fue a través de la federación en Maldonado que las denuncias de trabajo de extranjeras en diverso grado de irregularidad se hicieron públicas. Para ellos es moneda corriente en el verano recibir información de que en tal o cual edificio una extranjera trabaja en situación de explotación.
El servicio de mucamas generalmente es contratado por la administración de un edificio. Las mujeres tienden camas, limpian baños, aspiran y ponen orden en los apartamentos. Trabajan en pareja y se estima que cada mucama realiza la limpieza de entre ocho y diez apartamentos por día. En ese trajinar es que entran en contacto con las trabajadoras domésticas "informales", contratadas por los dueños o inquilinos de los apartamentos.
La mañana que Brecha estuvo en Maldonado, Marita -que es mucama- había prestado ayuda a una cocinera que desde las 4 de la mañana se sentía mal, aunque recién a las 11 sus patrones llamaron a la emergencia. Y para dar una idea de la mezquindad humana, cuantifica: "Te estoy hablando de apartamentos que salen un millón de dólares, y que se alquilan a 25 mil dólares mensuales".
Cesar Teijón, delegado departamental de Fuecys e integrante del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Maldonado (Sutem), contó que en estos días estuvieron en contacto con una trabajadora paraguaya a la que no se le permitía salir del edificio, pero de pronto la comunicación con ella cesó abruptamente y no han sabido más qué fue de su vida. Pocas semanas atrás estuvieron en contacto con una trabajadora peruana de 30 años, acusada por sus empleadores de romper la computadora, por lo que habían decidido no pagarle el salario hasta tanto no recuperaran el dinero equivalente a un aparato nuevo. Y dos días antes de que Brecha llegara a Maldonado, contó un trabajador, otra peruana partió a Buenos Aires con un pasaje que la familia para la que trabajaba le había dejado. Ellos se fueron antes, sin aviso, y le dejaron un boleto para varios días después. La mujer paró en casa de una mucama uruguaya. Tuvo suerte, comentan con ironía los trabajadores organizados a Brecha, en algunas ocasiones les dan el día libre y cuando vuelven la familia ya no está. Muchas de ellas son las que pasan a engrosar los asentamientos de la periferia, y luego se las ve vendiendo cualquier cosa en las ferias.
Teijón contó también que más de una extranjera llega a trabajar a Punta del Este con la esperanza de obtener el dinero que les permita contratar abogados para hijos que fueron atrapados actuando de "mulas" y que hoy están presos. Eso, más la falta de contactos en el país, la retención de los documentos y una cultura muy arraigada, del tipo: "Una que es pobre muchas veces tiene que agachar la cabeza ante gente de cuna de oro", como dijo resignada una trabajadora que esperaba ser asesorada tras la asamblea, hace que las domésticas soporten muchas veces todo tipo de humillaciones.
Situaciones similares y peores -sospechan- pueden encontrarse en los chalés y chacras marítimas en las zonas cercanas a Punta del Este (José Ignacio, Manantiales o La Barra), donde las mujeres ni siquiera tienen contacto cotidiano con mucamas o trabajadores que vengan de afuera. Ese es un mundo aparte.
La mañana siguiente
Al ámbito institucional no llegó todavía ninguna denuncia concreta sobre la situación de trabajadoras domésticas explotadas, confirmó a Brecha Juan Andrés Roballo, director de la Inspección Nacional de Trabajo. Por lo tanto tampoco se conoce quiénes son los empleadores, más allá de la obviedad de que se trata de gente con alto poder adquisitivo.
Según consideró Roballo, el tema tiene diferentes ramificaciones: por un lado puede haber irregularidades laborales (registros en el bps con salarios subdeclarados, trabajo en negro, incumplimiento en los pagos, etcétera), y por otro se pueden dar situaciones de maltrato (empleadores que gritan o agreden a los trabajadores) que eventualmente configuren un delito. Y un tercer capítulo también delictivo: la retención de documentos o la imposición de permanecer en la casa. Cualquiera de estos temas involucra no sólo a trabajadores extranjeros, también a los nacionales. "Lo primero que requerimos para actuar son direcciones", explicó Roballo. De otra manera es imposible hacer la inspección y, llegado el caso, dar cuenta a la justicia o al organismo del Estado competente. En el Sutem y en el Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas (Sutd) señalan la imposibilidad de formalizar muchas de las denuncias porque no cuentan con una red capaz de sostener a las personas (en particular a las extranjeras) una vez que la bola empieza a rodar: cuando la denuncia cobra forma existen altas posibilidades de que la involucrada quede sin trabajo; si se trata de una trabajadora del Interior o del exterior "necesitamos tener previsto el alojamiento, la alimentación, el pasaje de regreso, y no contamos con nada de eso", explicó Teijón. También hay casos en los que la involucrada se retracta por temor y el hecho entonces resulta difícil de comprobar.
Sonia, una de las representantes del Sutd, contó el caso de una trabajadora uruguaya que se comunicó para decir que "la estaban volviendo loca, que desde diciembre no la dejaban salir. Seguimos el caso con la Policía, que corroboró que la persona efectivamente trabajaba en la casa indicada; fuimos y logramos hablar con ella, pero extrañamente se echó para atrás y nos dijo que ya no trabajaba allí. Unos días después apareció en el sindicato para pedir disculpas, confirmar que todo era verdad, y nos dijo que había estado tan presionada y se sentía tan mal que finalmente renunció. Sus empleadores eran una familia inglesa".
Intentando tejer la red, Fuecys de Maldonado se contactó con Migraciones, donde les informaron que si la trabajadora ingresó legalmente, entonces el tema no era de su competencia. En el Consulado de Perú les dijeron que no cuentan con alojamiento, aunque en Montevideo podrían coordinar con alguna institución. Tampoco cuentan con una política de repatriación para sus connacionales, por lo que no pueden hacerse cargo del regreso, según dijeron a Fuecys. En el Ministerio de Relaciones Exteriores tampoco: les informaron que "si la persona está legal y sin problemas jurídicos, no la pueden expulsar ni sacar del país".
Agujeros
Diva abandona la siesta en su casa del asentamiento Kennedy para atender a Brecha en un lugar del patio resguardado del sol. Es brasileña, ronda los 60 años y hace 40 que vive en Uruguay. Gruesa y de baja estatura, lleva el pelo entrecano recogido en una trenza larga. Diva es de esas mujeres a las que poca cosa les sorprende ya. La primera vez que trabajó fue a los 9 años, cuando cuidaba a otros niños en la playa, hijos de veraneantes con plata.
Después, cuando se mudó a Rocha, llegaban a su casa personas buscando domésticas. Le decían a su madre: "Dame una, para qué querés tantas", en referencia a los 14 hijos que tenía. "Y yo me aprontaba la primera, porque era tanta el hambre..." Ahora no trabaja más, en parte por una trombosis en la pierna y en parte por "la estética"; nadie quiere ya personas mayores y pasadas de peso. También trabajó como doméstica en el campo, y sus empleadores le aseguraban que no le pagaban porque estaban guardando la plata para cuando se fuera; sabe de acusaciones infundadas de robos y de encierros varios. También sabe que lo de las extranjeras trabajando en malas condiciones es un asunto viejo. Alguna vez en la playa entabló conversación con alguna que le dijo "plata no vemos, porque venimos a conocer el mar".
El año pasado al Kennedy llegaban "empleadores" ofreciendo 4 mil pesos para trabajar como doméstica. Hay veces que ofrecen 12 o 13 mil pesos, pero después terminan pagando 7 mil. Y como todo es "en negro", es difícil que la gente reclame. "Igual, ahora están un poco mejor, porque hay gremio, y leyes del gobierno, pero todavía te gritan, te pegan", cuenta ella, y agrega: "está bien que trabajen extranjeros, yo misma lo soy, si vienen de a uno, pero si los vas a buscar en masa...". Lo dice en referencia a las palabras de Mujica sobre la necesidad de contratar mano de obra extranjera calificada. Para ella es toda una contradicción: "¿Cómo va a haber acá mano de obra capacitada si hay gente ganando salarios mínimos, o trabajando las 24 horas? ¿Así cuándo se van a capacitar?".
Esquivando los charcos de agua estancada en las calles del Kennedy, Diva nos guía a la casa de una vecina "que el otro día me contaba de los gritos que le pega la patrona". Pero ya no le grita más: hace una semana que la despidieron, cuenta ahora en la puerta de su casa la susodicha. Trabajaba desde hacía cuatro veranos, intermitentemente, para una familia argentina. De 9 a 15 horas, y aunque jamás salía temprano no le pagaban horas extras ni tenía día libre. Cobraba 600 dólares y nunca estuvo en caja. "La patrona pasaba los dedos por los muebles para ver si estaban limpios, gritaba porque decía que la camisa estaba mal planchada o algo mal lavado. Yo aguantaba y aguantaba, pero si me decía que algo estaba mal le decía que no. No pudo conmigo, y me mandó decir por la casera que no volviera porque necesitaba alguien con cama."
"Se creen que sos la fregona, la esclava", había dicho Diva un rato antes. Y eso fue justamente lo que no aguantó Daisy, que vive en el asentamiento de atrás de la Cilsa. Trabajó el año pasado como mucama en la Season Tower, al lado del Conrad. Su horario era de 9 a 17, con media hora para comer. Su salario era de 12 mil pesos nominales. "Teníamos que llevarnos la comida y el agua, y si en un apartamento nos regalaban una torta teníamos que pedir permiso a la encargada para comer", cuenta Daisy. Cuando se retiraban del trabajo eran revisadas (cuerpo y pertenencias) para asegurarse de que nada faltaba. Daisy es de esas mujeres fuertes, que se enfrentan a lo que creen injusto. Dice: "Te escupen todo el día; comeré pan de la basura, pero mi dignidad bien para arriba".
Según de dónde sean
El laudo para las trabajadoras domésticas es de 7.975 pesos por 44 horas semanales. En temporada, el pago por el trabajo varía según el empleador. Uno de los reclamos del sindicato es que pueda llegarse a un acuerdo para que durante la temporada se cobre un plus, porque de otra forma las trabajadoras que están empleadas durante todo el año corren con desventaja respecto a las zafrales. Durante el verano los salarios son variados, pero según los comentarios que Brecha recogió rondan los 12 mil pesos (nominales). Si el registro en el bps existe, es habitual la subdeclaración.
Durante la temporada generalmente el trabajo de las domésticas, mucamas y porteros se hace los siete días de la semana. Todos los trabajadores a los que Brecha consultó confirmaron que, aunque la ley lo habilite, no existe el descanso cuando hay zafra.
En el verano también hay quienes acceden a salarios de 20 mil y 30 mil pesos, cuando el trabajo es con cama adentro, según dijo la representante del sindicato. En algunos casos se cumple y en otros (como les sucede a muchas extranjeras) cuando van a cobrar el sueldo de pronto se redujo a la mitad. Un trabajador contó que, en el edificio donde cumple funciones, dos paraguayas cobran mensualmente 700 dólares entre las dos (su empleador es un empresario algodonero argentino), mientras que una uruguaya cobra 1.500 dólares.
Desde el BPS
En los últimos 45 días el BPS (Banco de Previsión Social) lleva realizadas 1.840 inspecciones, mil de ellas estuvieron focalizadas en el trabajo doméstico, explicó el presidente de la institución, Ernesto Murro. Los funcionarios recibieron 17 denuncias por irregularidades, 16 fueron confirmadas y hoy se negocia con los empleadores la forma de regularización.
Murró advirtió que en el último año creció la inmigración de trabajadoras bolivianas, peruanas, paraguayas, entre otras nacionalidades, que se emplean mayoritariamente como trabajadoras domésticas. Si la trabajadora ingresa al país como turista y luego entra "en actividad", debe emitirse un permiso de permanencia temporal, algo contemplado en los convenios bilaterales. Con Perú todavía no se ratificó el acuerdo.
El BPS planteó al Mercosur que las trabajadoras domésticas puedan trasladarse sin dificultades por los países miembros, pudiendo permanecer hasta un año trabajando (hoy el período es de tres meses). Si una trabajadora está regularizada en el país de origen, los aportes continuarán haciéndose allí. Pero si está en negro, entonces deberá ser regularizada en Uruguay y los aportes se harán aquí.
http://www.brecha.com.uy/
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martes 14 de febrero de 2012
martes 7 de febrero de 2012
Empleadas domésticas tendrán aumento salarial (URUGUAY)
El ajuste en enero será entre un 8 % y un 10% y dependerá de las franjas de cada sueldo, se estableció un salario mínimo de 8.000 pesos para las trabajadoras domésticas.
El consejo de salarios del sector estableció el porcentaje de aumento, conforme al dispuesto en el convenio de diciembre de 2010. Aquellas trabajadoras que al 31 de diciembre cobraban un sueldo nominal de hastas 8.763 pesos (o el equivalente por día u hora) tendrán un ajuste del 10%.
Las que al 31 de diciembre ganaron entre 8.763 a 9.284 pesos, tendrán un incremento del 8%.
Para salarios de 9.284 en adelante, el incremento que se fijó es de 8,6%.
Se estableció un salario nominal mínimo para el sector doméstico, entre 1 de enero al 30 de junio de 2012 que asciende a 7.976 pesos por 44 horas semanales y 25 jornales, los que equivalen a 42 pesos valor hora.
FUENTE: LA REPUBLICA Miércoles 1 de febrero, 2012 Leer más...
El consejo de salarios del sector estableció el porcentaje de aumento, conforme al dispuesto en el convenio de diciembre de 2010. Aquellas trabajadoras que al 31 de diciembre cobraban un sueldo nominal de hastas 8.763 pesos (o el equivalente por día u hora) tendrán un ajuste del 10%.
Las que al 31 de diciembre ganaron entre 8.763 a 9.284 pesos, tendrán un incremento del 8%.
Para salarios de 9.284 en adelante, el incremento que se fijó es de 8,6%.
Se estableció un salario nominal mínimo para el sector doméstico, entre 1 de enero al 30 de junio de 2012 que asciende a 7.976 pesos por 44 horas semanales y 25 jornales, los que equivalen a 42 pesos valor hora.
FUENTE: LA REPUBLICA Miércoles 1 de febrero, 2012 Leer más...
miércoles 1 de febrero de 2012
Condiciones más justas para las trabajadoras domesticas en Paraguay
La Directora Ejecutiva de ONU Mujeres visita la Asociación Trinidad en Paraguay, donde ONU Mujeres apoya un proyecto para mejorar los derechos de las trabajadoras domésticas. En Paraguay el trabajo doméstico remunerado representa la primera salida laboral de miles de mujeres en condiciones de pobreza, situación que afecta a 34 por ciento de la población.ONU Mujeres ha venido apoyando al fortalecimiento de las organizaciones de trabajadoras domésticas en colaboración con la Asociación Trinidad, como parte del Programa Conjunto Oportunidades Juventud, capacidades y oportunidades para la inclusión social, con Fondos para el logro de los Objetivos del Milenio (ODMs), como también desde su programa regionalRaza, Etnia y Género.
Los objetivos que persiguen estas acciones es promover el acceso de las trabajadoras domésticas al conocimiento de sus derechos, el desarrollo de capacidades organizativas y de exposición pública para la defensa de los mismos, así como apoyar cambios normativos y arreglos institucionales que permitan condiciones laborales más justas para las trabajadoras domésticas.
La legislación laboral vigente pone al trabajo doméstico en condiciones de discriminación, al considerar que una trabajadora doméstica puede ganar sólo hasta un 40 por ciento del salario mínimo legal, no tienen derecho a la jornada laboral de 8 horas, ni gozan de jubilación, derechos que sí están garantizados para las otras categorías laborales. Sólo recientemente, el seguro del Instituto de Previsión Social (IPS) fue extendido a todo el territorio nacional cuando antes se limitaba a la capital del país, Asunción. Al tratarse de un nuevo derecho, existe poco conocimiento y su grado de cumplimiento es aún bajo.
Marciana Santander, como presidenta de la Asociación de Empleadas del Servicio Doméstico del Paraguay (AESDP), asistió al encuentro que la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, mantuvo durante su segundo día de misión en Paraguay con mujeres vecinalistas, trabajadoras domésticas y jóvenes participantes de proyectos apoyados por ONU Mujeres.
Marciana representó a las organizaciones constituidas en el país y compartió los avances y desafíos que enfrentan. “Creemos que un logro muy importante fue la ampliación de la cobertura de IPS. Además, este año las trabajadoras domésticas participamos de la 100º Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra y pudimos apoyar la aprobación del Convenio de trabajo doméstico decente y sus recomendaciones; por otro lado pudimos seguir fortaleciendo nuestras organizaciones”, cuenta.
Aunque se pueden ver avances, los desafíos sigue siendo grandes: impulsar un cambio cultural profundo, superando las actitudes discriminatorias de los empleadores, actitudes que limitan el acceso a la educación, a condiciones laborales dignas, entre otros. “Uno de los mayores retos que tenemos por delante es lograr la ratificación del Convenio 189 y su implementación en el país, lo que luego permitiría el ajuste de la legislación y seguir avanzando hasta lograr el derecho a la jubilación social, 8 horas laborales, sueldo mínimo y vacaciones pagas”, expresa Marciana.
Otro avance significativo ha sido la reciente instalación de una oficina nacional de atención especializada en el trabajo doméstico, promovida desde el Ministerio de Justicia y Trabajo. El Centro de Atención a Trabajadoras Domésticas (CATD) brinda información, orientación y servicios de mediación. A partir del próximo año la oficina dará servicio a todo el país, a través de las Oficinas Nacionales de Empleo de la misma cartera ministerial. Leer más...
jueves 8 de diciembre de 2011
Creuza (Fenatrad) ganha Prêmio Direitos Humanos 2011
Creuza Maria Oliveira, presidenta da Federação Nacional das Trabalhadoras Domésticas (Fenatrad) e e assessora do mandato da deputada Neusa Cadore, receberá no próximo dia 9 de dezembro de 2011, o Prêmio Direitos Humanos 2011.
A decisão foi tomada a partir de um processo seletivo através da Comissão de Julgamento, no dia 17 de novembro e ela foi escolhida para ganhar o prêmio na categoria Luta pelo Promoção da Igualdade Racial.
"Aproveitamos a oportunidade para parabenizá e agradecê-la pela atuação marcada pela consciência humanitária que, inevitavelmente, contribui para a ampliação da sensibilidade da sociedade brasileira sobre a necessidade do respeito aos Direitos Humanos", disse Fernanda Reis Brito, Coordenadora Nacional de Educação em Direitos Humanos ao anunciar o prêmio.
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A decisão foi tomada a partir de um processo seletivo através da Comissão de Julgamento, no dia 17 de novembro e ela foi escolhida para ganhar o prêmio na categoria Luta pelo Promoção da Igualdade Racial.
"Aproveitamos a oportunidade para parabenizá e agradecê-la pela atuação marcada pela consciência humanitária que, inevitavelmente, contribui para a ampliação da sensibilidade da sociedade brasileira sobre a necessidade do respeito aos Direitos Humanos", disse Fernanda Reis Brito, Coordenadora Nacional de Educação em Direitos Humanos ao anunciar o prêmio.
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lunes 17 de octubre de 2011
Perú: Racismo y mezquindad hacía las empleadas del hogar
Autor: Wilfredo Ardito Vega
Fecha: 17 de octubre de 2011
Allá por el año 2001, un amigo venezolano se mudó a un edificio de San Isidro, cercano al Golf. Pronto notó que, cuando las empleadas del hogar lo veían en el ascensor, no se atrevían a entrar. Le preguntó al vigilante si ellas temían que él pudiera hacerles algo.
-No, señor. La junta de propietarios les ha prohibido compartir el ascensor con inquilinos, propietarios y visitas.
Indignado, mi amigo expuso el caso ante la junta, donde primero lo miraron de manera condescendiente, pero luego defendieron su derecho a mantener las “costumbres limeñas”. Sólo cuando él amenazó dejar el departamento, aceptaron dejar sin efecto la prohibición a las empleadas.
Recordé este incidente la semana pasada, cuando la periodista Katya Adaui denunció que en la sede de Chosica del Club Villa se prohíbe a las empleadas del hogar usar los mismos baños que las socias.
Ahora bien, sabemos que en muchas casas también existe esta prohibición y además se separan platos, vasos y cubiertos para las empleadas. “Como yo era el menor, me encargaban marcar con sus iniciales los cubiertos”, recuerda un amigo arequipeño.
La recurrida justificación para estas prohibiciones es la higiene (RP 134 http://reflexionesperuanas.lamula.pe/2007/02/28/rp-134-no-es-racismo-es-solamente-higiene/reflexionesperuanas): la trabajadora del hogar podría contagiar alguna enfermedad a las demás personas. Sin embargo, esa misma persona “contagiosa” es la que prepara los alimentos, limpie los dormitorios y atiende a los niños, mientras nadie parece recordar el posible contagio.
En realidad, el origen de estas prohibiciones es simplemente el racismo: se rechaza compartir determinados espacios con una persona cuyos rasgos físicos son considerados desagradables. A esto se añade la convicción de que la empleada es un ser inferior, “que no merece lo que tenemos nosotros”. Por eso parece normal destinarle un baño incómodo y una habitación diminuta y sin ventilación, que muchos arquitectos intencionalmente han diseñado así. “Yo vivo en un edificio nuevo, donde los departamentos son pequeñísimos, pero casi todos mis vecinos tienen empleada cama adentro”, me dice una abogada. Los niños de la familia, entretanto, crecen pensando que existen seres inferiores que no tienen los mismos derechos.
Esta segregación se traslada a diversos clubes sociales, cuyo carácter “exclusivo” esconde una clara mezquindad: muchos socios ingresan con sus empleadas, porque dependen totalmente de ellas para que atiendan a sus hijos, pero rechazan pagar la tarifa que corresponde a los invitados. Se ha creado entonces la categoría de amas, que les permite ingresar, pero no usar las instalaciones destinadas a los socios y sus demás acompañantes.
Además, claro, estos clubes también sirven para exhibir el éxito familiar y, para muchos socios, su foto de familia exitosa y feliz quedaría arruinada si aparece una mujer andina bajita al costado. Por eso es preferible ubicarlas en ciertos lugares.
Es penoso que en tantas familias existan formas de segregación, pero si ocurren en un establecimiento abierto al público, como un club, debe precisarse que son ilegales. El Decreto Supremo 004-2009-TR establece que incurren en discriminación los clubes cuyas disposiciones tengan por finalidad o resultado generar un acto discriminatorio contra las trabajadoras del hogar. Por lo tanto, ningún club puede establecer baños, comedores o espacios separados para las empleadas del hogar ni tampoco una vestimenta obligatoria.
La exposición de motivos claramente señala que se considera que estos actos deben ser sancionados según el artículo 323 del Código Penal, que incluye sanción de prisión para los responsables. Probablemente, serían necesarias mayores precisiones legales sobre las prácticas discriminatorias en establecimientos, como ocurre en Brasil, donde inclusive se ha prohibido el uso de “ascensores de servicio”.
Igualmente, podría existir, otro mecanismo legal muy efectivo y son las Ordenanzas contra la discriminación: en febrero del 2009: dos socios del Club Terrazas de Miraflores me avisaron que la señora que cuidaba a su hijita era impedida de ingresar, salvo que usara uniforme blanco. Inclusive le prohibían usar sandalias, debiendo llevar zapatillas en verano.
Yo le escribí a los directivos del club, informándoles que la Ordenanza 294-MM de la Municipalidad de Miraflores sanciona con multa o clausura del local a las entidades que establezcan prácticas discriminatorias por diversas causales, entre ellas, la actividad. Días después, la Junta Directiva se vio obligada a derogar las normas discriminatorias.
Ordenanzas similares a la de Miraflores están vigentes en Lince, Jesús María y Villa El Salvador pero no en Chosica, donde tiene su sede el Club Villa. Por ello sería necesaria una Ordenanza a nivel provincial como existen en otras ciudades (Abancay, Huamanga, Huancayo, Cajamarca, etc.). A comienzos de este año, le envié una propuesta a varios regidores de la Municipalidad de Lima Metropolitana. Hasta la fecha, no hay ninguna respuesta, pero, dado que la Alcaldesa suele enfatizar su rechazo a la discriminación, esperemos que pronto podamos contar con una Ordenanza contra este problema.
Las prácticas de segregación y explotación hacia las trabajadoras del hogar deben ser enfrentadas seriamente por las autoridades, sin esperar a que algún ciudadano se indigne por lo que todos sabemos que sucede. Leer más...
Fecha: 17 de octubre de 2011
Allá por el año 2001, un amigo venezolano se mudó a un edificio de San Isidro, cercano al Golf. Pronto notó que, cuando las empleadas del hogar lo veían en el ascensor, no se atrevían a entrar. Le preguntó al vigilante si ellas temían que él pudiera hacerles algo.
-No, señor. La junta de propietarios les ha prohibido compartir el ascensor con inquilinos, propietarios y visitas.
Indignado, mi amigo expuso el caso ante la junta, donde primero lo miraron de manera condescendiente, pero luego defendieron su derecho a mantener las “costumbres limeñas”. Sólo cuando él amenazó dejar el departamento, aceptaron dejar sin efecto la prohibición a las empleadas.
Recordé este incidente la semana pasada, cuando la periodista Katya Adaui denunció que en la sede de Chosica del Club Villa se prohíbe a las empleadas del hogar usar los mismos baños que las socias.
Ahora bien, sabemos que en muchas casas también existe esta prohibición y además se separan platos, vasos y cubiertos para las empleadas. “Como yo era el menor, me encargaban marcar con sus iniciales los cubiertos”, recuerda un amigo arequipeño.
La recurrida justificación para estas prohibiciones es la higiene (RP 134 http://reflexionesperuanas.lamula.pe/2007/02/28/rp-134-no-es-racismo-es-solamente-higiene/reflexionesperuanas): la trabajadora del hogar podría contagiar alguna enfermedad a las demás personas. Sin embargo, esa misma persona “contagiosa” es la que prepara los alimentos, limpie los dormitorios y atiende a los niños, mientras nadie parece recordar el posible contagio.
En realidad, el origen de estas prohibiciones es simplemente el racismo: se rechaza compartir determinados espacios con una persona cuyos rasgos físicos son considerados desagradables. A esto se añade la convicción de que la empleada es un ser inferior, “que no merece lo que tenemos nosotros”. Por eso parece normal destinarle un baño incómodo y una habitación diminuta y sin ventilación, que muchos arquitectos intencionalmente han diseñado así. “Yo vivo en un edificio nuevo, donde los departamentos son pequeñísimos, pero casi todos mis vecinos tienen empleada cama adentro”, me dice una abogada. Los niños de la familia, entretanto, crecen pensando que existen seres inferiores que no tienen los mismos derechos.
Esta segregación se traslada a diversos clubes sociales, cuyo carácter “exclusivo” esconde una clara mezquindad: muchos socios ingresan con sus empleadas, porque dependen totalmente de ellas para que atiendan a sus hijos, pero rechazan pagar la tarifa que corresponde a los invitados. Se ha creado entonces la categoría de amas, que les permite ingresar, pero no usar las instalaciones destinadas a los socios y sus demás acompañantes.
Además, claro, estos clubes también sirven para exhibir el éxito familiar y, para muchos socios, su foto de familia exitosa y feliz quedaría arruinada si aparece una mujer andina bajita al costado. Por eso es preferible ubicarlas en ciertos lugares.
Es penoso que en tantas familias existan formas de segregación, pero si ocurren en un establecimiento abierto al público, como un club, debe precisarse que son ilegales. El Decreto Supremo 004-2009-TR establece que incurren en discriminación los clubes cuyas disposiciones tengan por finalidad o resultado generar un acto discriminatorio contra las trabajadoras del hogar. Por lo tanto, ningún club puede establecer baños, comedores o espacios separados para las empleadas del hogar ni tampoco una vestimenta obligatoria.
La exposición de motivos claramente señala que se considera que estos actos deben ser sancionados según el artículo 323 del Código Penal, que incluye sanción de prisión para los responsables. Probablemente, serían necesarias mayores precisiones legales sobre las prácticas discriminatorias en establecimientos, como ocurre en Brasil, donde inclusive se ha prohibido el uso de “ascensores de servicio”.
Igualmente, podría existir, otro mecanismo legal muy efectivo y son las Ordenanzas contra la discriminación: en febrero del 2009: dos socios del Club Terrazas de Miraflores me avisaron que la señora que cuidaba a su hijita era impedida de ingresar, salvo que usara uniforme blanco. Inclusive le prohibían usar sandalias, debiendo llevar zapatillas en verano.
Yo le escribí a los directivos del club, informándoles que la Ordenanza 294-MM de la Municipalidad de Miraflores sanciona con multa o clausura del local a las entidades que establezcan prácticas discriminatorias por diversas causales, entre ellas, la actividad. Días después, la Junta Directiva se vio obligada a derogar las normas discriminatorias.
Ordenanzas similares a la de Miraflores están vigentes en Lince, Jesús María y Villa El Salvador pero no en Chosica, donde tiene su sede el Club Villa. Por ello sería necesaria una Ordenanza a nivel provincial como existen en otras ciudades (Abancay, Huamanga, Huancayo, Cajamarca, etc.). A comienzos de este año, le envié una propuesta a varios regidores de la Municipalidad de Lima Metropolitana. Hasta la fecha, no hay ninguna respuesta, pero, dado que la Alcaldesa suele enfatizar su rechazo a la discriminación, esperemos que pronto podamos contar con una Ordenanza contra este problema.
Las prácticas de segregación y explotación hacia las trabajadoras del hogar deben ser enfrentadas seriamente por las autoridades, sin esperar a que algún ciudadano se indigne por lo que todos sabemos que sucede. Leer más...
miércoles 12 de octubre de 2011
Uruguay: Jornada para trabajadoras domésticas migrantes
El domingo 9 de octubre pasado 30 mujeres, trabajadoras domésticas peruanas que viven y trabajan en Uruguay, asistieron a la Jornada Taller para Trabajadoras Domésticas Migrantes en Uruguay “Trabajo doméstico en Uruguay: Conociendo los derechos para defenderlos”.
La más antigua de ellas llegó hace 11 años a Uruguay y la más nueva hace 15 días. Relatan que les gusta la amabilidad de la gente uruguaya, el asado, la tranquilidad de la ciudad pero sobretodo “las leyes que protegen de mejor manera sus derechos como trabajadoras domésticas”.
Esta Jornada taller fue organizada por la Articulación Feminista Marcosur-Cotidiano Mujer y contó con el apoyo de la Embajada de Perú. Fueron expositores: Ernesto Murro Presidente del Banco de Previsión Social; Nora Pacheco representante del Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas del Uruguay; Jessica Pásara representante de la Embajada del Perú, Flor de Ma. Meza y Solana Quesada de Cotidiano Mujer-Articulación Feminista Marcosur,.
Las participantes trabajaron en grupos en torno a los derechos que tienen como trabajadoras domésticas migrantes en Uruguay. Finalmente, Flor de Ma. Meza complementó el resultado de lo trabajado en grupos con datos sobre el trabajo doméstico en Uruguay, la Ley 18-065, el último Convenio salarial de 2010 y el Convenio 189 y Recomendación 201 “Trabajo decente para las trabajadoras domésticas” de la Organización Internacional del Trabajo.
Entre los desafíos que se plantearon para que sus derechos como trabajadoras domésticas migrantes sean hechos se encuentran: (i) la difusión y “apropiación” de las normas que las reconocen como trabajadoras para reclamar sus derechos, especialmente la Ley Nº. 18.065, el Convenio salarial de 2010, el Convenio 189 y la Recomendación 201; (ii) Conocer otras normas de derechos humanos en general, de derechos de las mujeres en especial aquellas que reconocen que las trabajadoras domésticas migrantes son “Mujeres Trabajadoras, Mujeres con derechos”. Leer más...
jueves 6 de octubre de 2011
OIT y ONU Mujeres presentan Convenio 189

Santiago, septiembre de 2011- El establecimiento de estándares mínimos de protección para quienes se desempeñan en el trabajo doméstico remunerado, es uno de los objetivos centrales del Convenio n°189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que fue presentado el pasado viernes 9 de septiembre en el país, en un seminario realizado en conjunto con ONU Mujeres, en la sede de la OIT en Santiago.
El evento contó con la participación de Guillermo Miranda, Director de la Oficina de la OIT para el Cono Sur de América Latina; Rebecca Tavares, Directora de ONU Mujeres para Brasil y Cono Sur; Jeannette Soto, Vicepresidenta de la Mujer de la CUT; Ruth Olate, Presidenta del Sindicato de Trabajadoras de Casa Particular, SINTRACAP, y los Diputados Adriana Muñoz (PPD) y Felipe Salaberry (UDI), quienes comentaron las principales implicancias de la adopción de este nuevo convenio.
La nueva norma laboral internacional (C.189), que fue aprobada por delegados de gobiernos, empleadores y trabajadores que participaron de la 100ª Conferencia de la OIT en Ginebra, establece que los millones de trabajadoras y trabajadores domésticos del mundo podrán tener los mismos derechos básicos que otros trabajadores, incluyendo horas de trabajo razonables, descanso semanal de al menos 24 horas consecutivas, un límite a los pagos en especie, información clara sobre los términos y las condiciones de empleo, así como el respeto a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, incluyendo los de libertad sindical y negociación colectiva.
Guillermo Miranda, Director de la Oficina de la OIT para el Cono Sur de América Latina, destacó que la adopción del nuevo Convenio y la Recomendación que lo acompaña constituyó “un acontecimiento histórico” en el sistema normativo de la OIT. “Es la culminación de un largo proceso de lucha de las trabajadoras domésticas y sus organizaciones por sus derechos y una demostración de la importancia que hoy se atribuye al trabajo doméstico remunerado para el funcionamiento de los hogares y de la sociedad”
Para leer más:
http://igenero.oit.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=744&Itemid=105
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jueves 22 de septiembre de 2011
Argentina: 'La normativa actual para empleadas domésticas da vergüenza'
Sandra Chaher (ARTEMISA)
Fecha: miércoles 21 de septiembre de 2011
Se encuentra demorado en la Cámara Alta un proyecto de ley que daría un marco legal acorde a los derechos a las empleadas de casas particulares (un 98,5% mujeres). La propuesta avanzó casi sin inconvenientes en la Cámara Baja, pero dificultades vinculadas mayormente al sector empleador impiden que avance en el Senado. Se trata de legislar nada menos que sobre el 20% de la fuerza de trabajo, integrada casi exclusivamente por mujeres.
En la apertura de la sesiones legislativas de marzo del 2010, la presidenta Cristina Fernández reclamó al Parlamento la sanción de una ley que regulara, después de más de 50 años, la forma de empleo de las trabajadoras del sector doméstico (en un 98,5% mujeres), que actualmente se rigen por un decreto dictatorial de 1956, que impuso un régimen que roza la esclavitud en términos de derechos. Las empleadas de este sector no gozan actualmente de licencia por maternidad, pueden ser contratadas siendo menores de edad, su jornada no se limita a 8 horas y no disponen de vacaciones ni licencia por enfermedad, entre otras inequidades históricamente invisibilizadas e infravaloradas, como si se tratara de un sector productivo que no mereciera el mismo estatus laboral que el resto de las personas que trabajan.
Para leer más:
http://www.argenpress.info/2011/09/argentina-la-normativa-actual-para.html Leer más...
Fecha: miércoles 21 de septiembre de 2011
Se encuentra demorado en la Cámara Alta un proyecto de ley que daría un marco legal acorde a los derechos a las empleadas de casas particulares (un 98,5% mujeres). La propuesta avanzó casi sin inconvenientes en la Cámara Baja, pero dificultades vinculadas mayormente al sector empleador impiden que avance en el Senado. Se trata de legislar nada menos que sobre el 20% de la fuerza de trabajo, integrada casi exclusivamente por mujeres.
En la apertura de la sesiones legislativas de marzo del 2010, la presidenta Cristina Fernández reclamó al Parlamento la sanción de una ley que regulara, después de más de 50 años, la forma de empleo de las trabajadoras del sector doméstico (en un 98,5% mujeres), que actualmente se rigen por un decreto dictatorial de 1956, que impuso un régimen que roza la esclavitud en términos de derechos. Las empleadas de este sector no gozan actualmente de licencia por maternidad, pueden ser contratadas siendo menores de edad, su jornada no se limita a 8 horas y no disponen de vacaciones ni licencia por enfermedad, entre otras inequidades históricamente invisibilizadas e infravaloradas, como si se tratara de un sector productivo que no mereciera el mismo estatus laboral que el resto de las personas que trabajan.
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jueves 15 de septiembre de 2011
Argentina: Jornada de debate: Una Ley demorada. Los derechos de las trabajadoras de casas particulares:una deuda pendiente
Jornada de debate: Una Ley demorada. Los derechos de las trabajadoras de casas particulares:una deuda pendiente. 19/9/11
Programa
9:45 a 10:15 hs. Apertura: ONU Mujeres – Asociación Civil Lola Mora – CIEPP
Estudio: “Cadenas transnacionales de cuidado. Corredor Paraguay - Argentina”
Norma Sanchís - Asociación Civil Lola Mora
10:15 a 11:30 hs. Mesa 1: Nuevo contexto para el debate. Argentina país firmante del Convenio de la OIT.
Invitado/as:
María Elena Valenzuela, Especialista Regional de Género y Empleo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Alvaro Daniel Ruiz, Secretario de Empleo del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS)
María Eugenia Estenssoro, Senadora Nacional.
Liliana Parada, Diputada Nacional.
Coordina: Corina Enríquez Rodríguez - Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (CIEPP)
11:30 a 11:45 hs. - BREAK
11:45 a 13:00 hs.
Mesa 2: De la letra a los hechos. Obstáculos y estrategias para la efectivización de derechos de las trabajadoras de casas particulares.
Invitado/as:
Marta Roncoroni, Directora de la Escuela de Capacitación de la Unión del Personal Auxiliar de Casas Particulares (UPACP)
Rosalía Cortés, Investigadora del CONICET/FLACSO
Ramy Alvarez Fleitas, Referente de la Comunidad Migrante Paraguaya en Argentina
Coordina: Sonia Santoro - Asociación Civil Artemisa Comunicación. Periodistas de Argentina en Red por una comunicación no sexista (PAR).
Fecha: lunes 19 de Septiembre 2011
Hora: 10.00 a 13 horas
Lugar: Salón Montevideo, Legislatura Porteña, Perú 130
Contacto: Agustina Pérez Rial - Email: apr1390@gmail.com . Cel (011) 15-6043-1268
Para leer más:
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Programa
9:45 a 10:15 hs. Apertura: ONU Mujeres – Asociación Civil Lola Mora – CIEPP
Estudio: “Cadenas transnacionales de cuidado. Corredor Paraguay - Argentina”
Norma Sanchís - Asociación Civil Lola Mora
10:15 a 11:30 hs. Mesa 1: Nuevo contexto para el debate. Argentina país firmante del Convenio de la OIT.
Invitado/as:
María Elena Valenzuela, Especialista Regional de Género y Empleo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Alvaro Daniel Ruiz, Secretario de Empleo del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS)
María Eugenia Estenssoro, Senadora Nacional.
Liliana Parada, Diputada Nacional.
Coordina: Corina Enríquez Rodríguez - Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (CIEPP)
11:30 a 11:45 hs. - BREAK
11:45 a 13:00 hs.
Mesa 2: De la letra a los hechos. Obstáculos y estrategias para la efectivización de derechos de las trabajadoras de casas particulares.
Invitado/as:
Marta Roncoroni, Directora de la Escuela de Capacitación de la Unión del Personal Auxiliar de Casas Particulares (UPACP)
Rosalía Cortés, Investigadora del CONICET/FLACSO
Ramy Alvarez Fleitas, Referente de la Comunidad Migrante Paraguaya en Argentina
Coordina: Sonia Santoro - Asociación Civil Artemisa Comunicación. Periodistas de Argentina en Red por una comunicación no sexista (PAR).
Fecha: lunes 19 de Septiembre 2011
Hora: 10.00 a 13 horas
Lugar: Salón Montevideo, Legislatura Porteña, Perú 130
Contacto: Agustina Pérez Rial - Email: apr1390@gmail.com . Cel (011) 15-6043-1268
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miércoles 7 de septiembre de 2011
OIT presenta nuevo Convenio 189

Santiago.- En el marco de la adopción de un nuevo Convenio en el tema de Trabajo Decente para Trabajadoras y Trabajadores Domésticos, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizará el viernes 9 de septiembre una presentación para dar a conocer los principales lineamientos del Convenio n°189, el cual establece una serie de normativas para regular y mejorar las condiciones laborales de las y los trabajadores de este sector.
Fuente: Site OIT Perú
Para leer más:
http://igenero.oit.org.pe/ Leer más...
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