lunes, 21 de enero de 2013

10% de trabajadoras mexicanas se dedican al empleo doméstico

Oaxaca | pagina3.mx

El más reciente informe de la OIT revela que el número de personas dedicadas a prestar servicios domésticos en hogares particulares de México prácticamente se duplicó en 10 años.

En México, 1 millón 700 mil mujeres se dedican al trabajo doméstico, lo que representa 10% de la fuerza productiva femenil nacional, las cuales están sometidas a un régimen salarial de “explotación”, que les otorga sólo la mitad de lo que se paga en otros empleos equiparables, así como a la práctica del “pago en especie”, que pervive en el país, según el más reciente estudio en la materia elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Publicado la semana pasada, el informe global de la OIT revela que, de 1995 a la fecha, el número de personas dedicadas a prestar servicios domésticos en hogares particulares de México prácticamente se duplicó, al pasar de 1 millón hace 15 años, a 1.9 millones en 2010; y de esta cifra, se destaca, 89.5% corresponde a mujeres.

Echa, a continuación, un ojo sobre algunos de los rasgos más distinguibles del trabajo doméstico en México, una de las labores más susceptible a la explotación, los bajos salarios, la cancelación de derechos y la falta de protección legal, tal como lo describe en sus conclusiones el organismo internacional, fenómeno que desde 2012 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía puso sobre la mesa de disección.

Una actividad “feminizada en extremo”

En México, una de cada diez mujeres trabajadoras se dedican al ramo “doméstico”, lo que revela, según Perfil Sociodemográfico de los trabajadores domésticos remunerados, del INEGI, que se trata de una “actividad feminizada en extremo”, en buena medida debido a que “las actividades inherentes al mantenimiento del hogar y el cuidado de sus habitantes, aún en el ámbito laboral, se siguen considerando propias del empleo femenino”.

Ésta es una tendencia mundial que, a decir de la OIT, evidencia que “una de las principales oportunidades de trabajo asalariado para las mujeres es el trabajo doméstico”, aunque advierte que “las precarias condiciones laborales y la insuficiente cobertura legal (que caracterizan esta rama del mercado laboral) también afectan en mayor medida a las mujeres y refuerzan, así, las disparidades de género en relación con el acceso a un trabajo decente”.

Así, por ejemplo, del millón 700 mil mujeres que se dedican a labores domésticas en México, 76% se encuentran solas, ya sea sin pareja, separadas o divorciadas; 21% son “hijas” que trabajan en el servicio doméstico para apoyar el ingreso familiar; 76.3% carece de prestaciones laborales, 44% no cuenta siquiera con servicios de salud; 29% son las únicas responsables del mantenimiento familiar y 25% gana apenas un salario mínimo.

Además, destaca el INEGI, “a mayor rango de ingreso derivado del trabajo doméstico, aumenta la diferencia por género, pues mientras de cada 100 hombres reciben más de tres salarios mínimos, sólo 8 de cada 100 mujeres alcanzan este monto”.

Las estadísticas oficiales revelan también que 1% de las empleadas domésticas mexicanas son mujeres con licenciatura o estudios de posgrado, en tanto que una de cada diez carece totalmente de estudios.

Del total de estas mujeres, además, 82% están dedicadas a labores de limpieza y mantenimiento doméstico; 8.6% cuidan niños, discapacitados o ancianos en casas particulares; 7.6% lavan y planchan ropa ajena; y 1.7% son cocineras.

Cabe destacar que, según la OIT, en el mundo, una de cada 13 mujeres trabajadoras se dedican al ramo doméstico, cifra que aumenta a 1 de cada 4 en América Latina.

La mitad de lo que vale…

La falta de reconocimiento del trabajo doméstico es un fenómeno, destaca la OIT, que se sufre en todo el orbe; sin embargo, abunda, en el mundo hispanohablante es tal la desvalorización que el mismo término “trabajo doméstico” debió ser suplido por “trabajo del hogar” en la traducción al español de la Convención establecida en 2011 sobre esta materia, dado que en algunos países tiene un uso “peyorativo”.

Un reflejo directo de esta falta de valorización del trabajo doméstico es su poca remuneración, en contraste con otros trabajos que requieren el mismo esfuerzo y preparación.

En México, por ejemplo, por el trabajo doméstico se paga en promedio 49% menos que por otras labores análogas (como trabajos de limpieza, cuidado de personas o lavado de ropa en establecimientos comerciales).

Además, 91% de los empleados domésticos, hombres o mujeres, carece de cobertura médica; 83.6% no goza de vacaciones y 73% no recibe aguinaldo al finalizar el año.

Por ello, concluye el INEGI, cerca de 900 mil personas dedicadas a labores domésticas en México no cuentan con ningún tipo de prestación laboral, ni siquiera las que son obligatorias por ley.

Y a ello se añade que, según la Organización Internacional del Trabajo, en el país sobrevive la práctica del “pago en especie”, una de las “prácticas abusivas a las que es particularmente vulnerable el trabajo doméstico”, particularmente relacionado con las deducciones que el patrón impone a los trabajadores domésticos, por “hospedaje y comida”.

Dónde están, cómo son…

Según el censo 2010 del INEGI, 7 de cada 10 trabajadores domésticos en México tienen entre 20 y 49 años de edad.

También destaca que 8 de cada cien no saben leer ni escribir, así como que 1 de cada 10 habla alguna lengua indígena.

Los datos oficiales ubican a Yucatán y Morelos como los estados que mayor oferta de trabajo doméstico ostentan, con 5% de la ocupación nacional.

Además, un cuarto de los y las empleadas domésticas que laboran en el país nacieron en una entidad distinta a la que el la actualidad laboran, de tal suerte que, por ejemplo, 83% de los trabajadores del hogar que operan en Quintana Roo son migrantes.

Y, en la Ciudad de México, 1 de cada 2 empleados domésticos provienen de otros estados.

Cabe destacar que en 2010, el INEGI detectó al menos 16 mil 440 profesionistas con licenciatura o posgrado en labores domésticas, 8 mil 955 de los cuales se dedican a trabajos de limpieza; 4 mil 283 son niñeras, o bien cuidan a discapacitados o ancianos; otros mil 928 son choferes; 912 lavan y planchan ropa ajena; y 362 son cocineros particulares.

jueves, 17 de enero de 2013

19,5 millones de personas realizan trabajo doméstico remunerado en América Latina

Más de 90% son mujeres, la mayor parte entre 30 y 50 años de edad. Hay serios problemas de precariedad y falta de regulación en el trabajo doméstico. Pero al mismo tiempo la región lidera el proceso de adopción de una norma internacional de la OIT que busca luchar contra la desprotección y las malas condiciones laborales de quienes trabajan en los hogares latinoamericanos.

 

 
Noticia | 11 de enero de 2013
Fuente: http://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_201358/lang--es/index.htm
 
LIMA – América Latina, la región con el mayor porcentaje de personas dedicadas al trabajo doméstico en el mundo y donde esta actividad es la principal fuente de empleo de las mujeres, es también líder en la ratificación de la primera norma internacional destinada a darle derechos laborales a millones de personas que trabajan en la invisibilidad de los hogares.

“Quienes realizan trabajo remunerado en los hogares suelen enfrentar largas jornadas, bajos salarios, escasa o nula cobertura de la seguridad social, poco tiempo libre, malas condiciones de vida e incumplimiento de sus derechos laborales”, dijo la Directora Regional de la OIT para América latina y el Caribe, Elizabeth Tinoco, al precisar que “esto constituye un serio déficit de trabajo decente”

Tinoco informó que en América Latina y el Caribe hay 19,5 millones de trabajadoras domésticas, de las cuales 18 millones son mujeres y 1,5 millones son hombres.

Un estudio sobre "Situación del trabajo doméstico remunerado en América Latina" realizado por la Oficina Regional de la OIT y publicado recientemente en el Panorama Laboral 2012 de América Latina y el Caribe destacó que el trabajo doméstico es la más importante fuente de empleo para las mujeres en la región, ya que lo ejercen más de 15% de las mujeres ocupadas.

Por otra parte, 7,1 de cada 100 personas ocupadas en América Latina realizan trabajo doméstico remunerado, el porcentaje más alto registrado en todo el mundo. El promedio global es de 1,2% del empleo total, y la segunda región con mayor cantidad de personas empleadas en el sector es Medio Oriente con 5,6%.

“El trabajo doméstico remunerado ha sido tradicionalmente subvalorado e insuficientemente regulado”, dijo la Directora Regional de la OIT. También recalcó que las cifras suelen estar por debajo de la realidad debido a que “este trabajo se realiza a puertas cerradas, de forma casi invisible, en la intimidad de los hogares”.

El estudio del Panorama Laboral añade que según estimaciones de OIT entre 10% y 15% de los hogares latinoamericanos cuenta con apoyo doméstico remunerado en forma estable.

Se destaca que la mayoría de las trabajadoras domésticas en América Latina tienen entre 30 y 50 años y por lo tanto se ha observado “un progresivo envejecimiento de este grupo ocupacional”. Entre las mujeres jóvenes entre 15 y 24 años de edad, el trabajo doméstico aporta 9,7% del empleo disponible.

El estudio también apunta que también hay niños en el trabajo doméstico. Se trata de una situación difícil de medir, pero de acuerdo con las estimaciones más recientes al menos 2 millones de menores están ocupados en trabajo infantil en los hogares, de los cuales casi 90% son niñas.

“Dada la relevancia que tiene el trabajo doméstico en la región, es esencial tomar medidas concretas para mejorar las condiciones de las trabajadoras y los trabajadores domésticos”, planteó Elizabeth Tinoco, lo cual debería estar enfocado a reconocer en igualdad de condiciones y derechos a estos trabajadores y lograr que “tengan los mismos derechos básicos que otros trabajadores”.

Tinoco destacó que desde este punto de vista tiene gran importancia que América Latina tenga una posición de liderazgo en el proceso de adopción del Convenio 189 de la OIT, aprobado en junio del 2011, la primera norma laboral internacional específicamente diseñada para abordar el desafío de mejorar las condiciones laborales de decenas de millones de trabajadoras y trabajadores domésticos en el mundo.

“En el futuro esto va a marcar una diferencia significativa en la lucha por tener sociedades más equitativas y menos desiguales”, agregó

“Ya son 5 los países latinoamericanos cuyos parlamentos han aprobado la ratificación del Convenio 189, más que ninguna otra región del mundo”, dijo la Directora Regional de la OIT.

Uruguay fue el primer país del mundo que ratificó la norma de la OIT en junio del año pasado. Durante los últimos meses la ratificación del Convenio también ha sido aprobada por los parlamentos de Bolivia, Nicaragua, Paraguay y Colombia.

El proceso de ratificación ha recibido un impulso importante de las organizaciones de trabajadoras domésticas a nivel nacional, regional y mundial que han impulsado campañas y forjado alianzas con este propósito.

El estudio del último informe Panorama Laboral también destaca que aunque se han producido avances importantes, la mayoría de los países de la región cuentan todavía con una legislación especial para el trabajo doméstico, que les otorga en algunas áreas menos derechos que los de otros trabajadores, y aún así a menudo el grado de incumplimiento es elevado.

El Convenio 189 de la OIT aborda temas básicos como el establecimiento de jornadas laborales razonables, información clara sobre las condiciones de empleo, cobertura básica de seguridad social, incluyendo derechos de maternidad, y respecto a los derechos laborales.

Un informe global de la OIT sobre “Trabajadores Domésticos en el Mundo”divulgado esta semana en Ginebra, destacó que en el mundo hay 52,6 millones de trabajadoras y trabajadores domésticos.

lunes, 14 de enero de 2013

OIT llama a reconocer los derechos de trabajadores domésticos

Fuente: http://derechoshumanos.pe/2013/01/oit-llama-a-reconocer-los-derechos-de-trabajadores-domesticos/

 
 
Millones de trabajadores domésticos -la mayoría mujeres- en el mundo siguen estando excluidos de la protección que disfrutan otros trabajadores, sostiene un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Al menos 52 millones de personas en el mundo están empleadas como trabajadores domésticos, de acuerdo con el primer estudio de este tipo realizado por la Organización Internacional del Trabajo.
Estos trabajadores representan 7,5 por ciento del empleo asalariado de las mujeres en el mundo, y en algunas regiones un porcentaje mucho mayor, sobre todo en Asia y el Pacífico y América Latina y el Caribe.
Entre mediados de los años 1990 y 2010, hubo un incremento de más de 19 millones de trabajadores domésticos. Muchos migran a otros países en búsqueda de trabajo. Es probable que las cifras incluidas en el informe subestimen los números reales de los trabajadores domésticos, que en realidad podrían ser decenas de millones más.
Las cifras también excluyen a los niños trabajadores domésticos menores de 15 años que no están comprendidos en las encuestas utilizadas por el informe. En 2008, su número fue estimado por la OIT en 7,4 millones.
“A los trabajadores domésticos con frecuencia se les exige que trabajen más horas que los otros trabajadores, y en muchos países no disfrutan del mismo derec
Operativo "Empleada Audaz" realizado en Lima (2007) para exigir mejores condiciones laborales y respeto a los derechos de las trabajadoras domésticas.
ho al descanso semanal que otros trabajadores. Junto a la falta de derechos, la dependencia extrema de un empleador y la naturaleza aislada y desprotegida del trabajo doméstico pueden hacerlos vulnerables a la explotación y el abuso”, señaló Sandra Polaski, Subdirectora General de la OIT.
Implementar las normas internacionales
El informe, Trabajadores domésticos en el mundo, llega después de la adopción, en junio 2011, de un nuevo Convenio y Recomendación de la OIT sobre trabajo doméstico. Estas nuevas normas internacionales tienen el objetivo de garantizar condiciones de trabajo y remuneración decente para los trabajadores domésticos en todo el mundo.
Hasta el momento, el Convenio ha sido ratificado por tres países. Otros tres países han completado los procedimientos nacionales de ratificación y muchos otros los han iniciado.
Las conclusiones del informe servirán como punto de referencia que permitirá medir los progresos de la extensión de la protección legal.
Sólo diez por ciento de todos los trabajadores domésticos están cubiertos por la legislación del trabajo nacional en la misma medida que otros trabajadores.
Más de una cuarta parte están completamente excluidos de la legislación laboral nacional.
Más de la mitad de todos los trabajadores domésticos no tiene límites a su horario normal de trabajo en el marco de la ley nacional, y cerca de 45 por ciento no tiene derecho a períodos de descanso semanales. Poco más de la mitad de todos los trabajadores domésticos tiene derecho a un salario mínimo equivalente al de los otros trabajadores.
La falta de protección legal aumenta la vulnerabilidad de los trabajadores domésticos y hace que sea difícil para ellos buscar una solución. Como resultado, con frecuencia reciben salarios inferiores a los otros trabajadores en ocupaciones y horas de trabajo comparables.
La precaria situación legal de los trabajadores domésticos migrantes y su falta de conocimiento del idioma y de las leyes locales los hace especialmente vulnerables a las prácticas abusivas, como la violencia física y sexual, el abuso psicológico, la falta de pago de los salarios, la esclavitud por deudas y las condiciones de vida y de trabajo impropias.
Los trabajadores que residen en el hogar del empleador son especialmente vulnerables a la explotación, ya que con frecuencia el salario que reciben es fijo y no tiene en cuenta las horas trabajadas. En la práctica, esto significa que un trabajador domestico está disponible cuando quiera que se le necesite.
“Las grandes disparidades entre los salarios y las condiciones de trabajo de los trabajadores domésticos comparados con los otros trabajadores en el mismo país ponen de manifiesto la necesidad de acción a nivel nacional por parte de los gobiernos, los empleadores y los trabajadores a fin de mejorar las vidas laborales de estas personas vulnerables pero muy trabajadoras”, concluyó Polaski.
Convenio 189
Los trabajadores domésticos deben tener los mismos derechos fundamentales en el trabajo que los demás trabajadores. Estos derechos incluyen:
  • horas de trabajo razonables,
  • descanso semanal de al menos 24 horas consecutivas,
  • un limite a los pagos en especie,
  • información clara sobre los términos y condiciones del empleo,
  • respeto de los principios y derechos fundamentales en el trabajo, incluyendo la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva.
Trabajadores domésticos – cifras mundiales (2010)
  • 52,6 millones a nivel mundial
  • 83 por ciento son mujeres
  • 29,9 por ciento están excluidos de la legislación laboral nacional
  • 45 por ciento no tiene derecho a períodos de descanso semanales/vacaciones anuales remunerados
  • Más de la tercera parte de las trabajadoras domésticas no tiene derecho a la protección de la maternidad.

jueves, 10 de enero de 2013

Arabia Saudí:La decapitación de una trabajadora doméstica muestra la desconexión del país con las normas internacionales


  10.01.2013 · Fuente: - Periodismo Humano
Rizana Nafeek, ejecutada en Arabia Saudí.
Hoy ha sido decapitada una trabajadora doméstica srilankesa en Arabia Saudí por un delito que presuntamente cometió cuando era menor de edad, lo que muestra una vez más que el reino del Golfo tiene una deplorable desconexión con las normas internacionales sobre la pena de muerte, ha afirmado Amnistía Internacional.
Rizana Nafeek ha sido ejecutada en Dawadmi, localidad situada al oeste de la capital saudí, Riad, hoy miércoles por la mañana. La condena a muerte había sido dictada por un tribunal de Dawadmi el 16 de junio de 2007, sobre la base de la acusación de que había asesinado a un bebé que estaba a su cuidado cuando ella tenía 17 años.
A principios de la semana, Amnistía Internacional y el gobierno de Sri Lanka instaron al rey Abdulá de Arabia Saudí –que ratificó la condena a muerte– a que indultase a la acusada, dado lo joven que era en el momento del presunto delito y las dudas sobre las garantías procesales del juicio.
“Pese al coro de peticiones dirigidas a las autoridades saudíes para que intervinieran y reconsideraran la condena a muerte de Rizana Nafeek, éstas siguieron adelante y la ejecutaron, lo que demuestra una vez más su deplorable desconexión con las obligaciones internacionales que les incumben respecto a la aplicación de la pena de muerte”, afirmó Philip Luther, director del Programa Regional de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.
En tanto que Estado Parte en la Convención de los Derechos del Niño, Arabia Saudí no debe imponer la pena de muerte a personas que tenían menos de 18 años en el momento del presunto delito por el que fueron condenadas. En caso de duda sobre la verdadera edad de la persona acusada, los tribunales tienen que tratarla como menor de edad a menos que el ministerio fiscal pueda demostrar que había alcanzado la mayoría de edad.
Antes de la ejecución de Rizana Nafeek, el presidente srilankés Mahinda Rajapaksa había pedido al rey de Arabia Saudí que concediese el indulto y, según la información recibida, el Parlamento de Sri Lanka ha mantenido un minuto de silencio hoy miércoles tras conocer la noticia de que se había llevado a cabo la ejecución.
En una declaración que figura en el sitio web del Ministerio de Asuntos Exteriores de Sri Lanka se afirma que el presidente Rajapaksa y el gobierno srilankés “deploran” la decapitación de Rizana Nafeek.
Preocupación por juicio sin garantías
En el pasaporte que Rizana Nafeek usó para entrar en Arabia Saudí en mayo de 2005 consta que la fecha de nacimiento es de 1982, lo que indicaba en apariencia que tenía 23 años cuando entró en el país para trabajar en el servicio doméstico. Sin embargo, su certificado de nacimiento muestra que nació seis años después, de modo que tenía 17 años cuando murió el bebé.
Según la información recabada por Amnistía Internacional, no se le permitió presentar su certificado de nacimiento ni otras pruebas de su edad al tribunal de primera instancia que la juzgó en 2007. Pese a que quizás pudo presentar tales pruebas en procedimientos judiciales posteriores, parece ser que ello no modificó la decisión de los jueces, que en Arabia Saudí tienen potestad para decidir el momento en que las personas alcanzan la mayoría de edad.
Por otra parte, según parece, el hombre que tradujo su declaración ante el tribunal no tenía las competencias adecuadas para ejercer de intérprete entre las lenguas tamil y árabe, y ha abandonado Arabia Saudí.
Rizana Nafeek no tuvo acceso a abogados durante los interrogatorios preliminares ni durante el juicio que se celebró en 2007. Aunque en un principio “confesó” el asesinato del bebé durante el interrogatorio, posteriormente se retractó y negó que fuese verdad, alegando que la habían obligado a “confesar” bajo coacción tras una agresión física. Ella aseguró que el bebé había muerto de asfixia mientras bebía de un biberón.
Uso generalizado de la pena de muerte
En Arabia Saudí se aplica la pena de muerte a una amplia variedad de delitos, y muchas de las personas ejecutadas en los últimos años son extranjeras, en su mayoría, trabajadores migrantes procedentes de países pobres y en desarrollo.
En este país, los procedimientos judiciales de casos en los que se impone la pena de muerte suelen incumplir gravemente las normas internacionales sobre juicios justos. A los acusados rara vez se les permite tener representación letrada, y en muchas ocasiones no se les informa del desarrollo de los procedimientos judiciales que se siguen contra ellos.
En 2012, Amnistía Internacional registró la ejecución de al menos 79 personas, de las cuales 27 eran extranjeras. Este año ya se ha ejecutado al menos a dos personas, ambas extranjeras.

martes, 4 de diciembre de 2012

Las empleadas domésticas en EEUU carecen en su mayoría de documentos y son víctimas de abuso

Chicago

FUENTE: EFE

Las trabajadoras domésticas, en su gran mayoría inmigrantes indocumentadas, reciben pagos insuficientes y son víctimas de abusos verbales, psicológicos y físicos, según un estudio divulgado hoy por la Universidad de Illinois en Chicago (UIC).
"El trabajo doméstico es mayoritariamente femenino, realizado por inmigrantes de minorías étnicas mayoritariamente indocumentadas, que ingresan a la fuerza laboral con múltiples desventajas", señalan los autores del estudio "El invisible y desregulado mundo del trabajo doméstico", realizado en 14 ciudades de Estados Unidos.
Los investigadores del Centro de Desarrollo Económico Urbano de la UIC entrevistaron a 2.086 niñeras, limpiadoras y cuidadoras procedentes de 71 países, y el resultado fue un cuadro de salarios bajos, trabajo peligroso y "mujeres vulnerables a la explotación y el abuso".
El estudio destaca la importancia crítica de las domésticas en la economía de EE.UU., "porque hacen posible el trabajo de quienes las contratan para cuidar de sus casas, padres e hijos", y también el "aislamiento social" en el que viven, al ser empleadas directamente por las familias que sirven.
"Trabajan en la casa de sus empleadores, muchas viven en esas casas y hasta duermen en los cuartos de los niños que cuidan. Algunos empleadores las tratan como miembros de la familia, pero otros son hostiles y actúan de manera perversa. La falta de tiempo para dormir es la queja más común de las domésticas", dice el estudio.
El estudio destaca que 23 % de las encuestadas cobraban menos del salario mínimo, y 48 % menos de lo necesario para mantener una familia.
Además, 10 % eran víctimas de robo de salarios o no recibían ningún pago, 23 % cobraban con atraso y 25 % tenían tantas responsabilidades que no les sobraba tiempo siquiera para dormir cinco horas diarias.
Asimismo, las empleadas domésticas son víctimas de abuso verbal, psicológico y físico en el trabajo, y al ser contratadas directamente por sus empleadores carecen de derechos laborales o no están protegidas contra la discriminación o las condiciones insalubres de trabajo.
El estudio incluye testimonios como el de Elena, que trabajó como niñera en Miami por 1,50 dólar por hora y cuya patrona llegó a deberle 7.000 dólares en salarios atrasados.
Carmen fue contratada como limpiadora por una pareja en Miami, pero luego sus tareas incluyeron labores de jardinería, lavar la ropa, el cuidado de niños y de 10 perros.
Según Carmen, solamente comía cuando sobraba comida y el pago variaba entre 30 y 50 dólares semanales, aunque en algunas ocasiones no recibía su salario.
Anna, por su parte, declaró que trabajaba como niñera en Nueva York de 6 de la mañana a 10 de la noche, además de lavar ropa y cocinar. Durante 15 meses no tuvo un solo día libre, y en lugar de los 1.500 dólares mensuales prometidos recibía 620.
Los mismos problemas fueron denunciados por domésticas en Chicago, como Digna Morales que integra la Latino Union de Chicago y en 10 años de trabajo doméstico jamás recibió horas extras.
"Cuido a los hijos de mis patrones como si fueran los míos, con el mismo amor y dedicación, pero no tengo derecho al salario mínimo u horas extras, ni tampoco soy clasificada como empleada", dijo la trabajadora a los investigadores.
Nik Theodore, de la Universidad de Illinois y coautor del estudio, afirmó que los resultados "muestran lo que sucede cuando los trabajadores son excluidos de las protecciones laborales básicas".
El estudio recomienda que se deje sin efecto la exclusión de las trabajadoras domésticas de todas las leyes estatales sobre salario mínimo, y que se las agregue a los programas de compensación por desempleo.
Asimismo, que se les garantice los mismos derechos de horas extras, comidas y descansos, y se las proteja contra la discriminación a nivel estatal y federal.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Lucha contra desigualdad laboral en Brasil

La Propuesta de Enmienda a la Constitución brasileña que amplia los derechos de los empleados del hogar sigue su curso jurídico con éxito, a un paso de combatir las desigualdades de raza, género y clase social enquistadas en esta profesión.
 
En 1824 el explorador alemán Erns Ebel relató en sus cuadernos de viaje que a su llegada a Río de Janeiro, en pleno apogeo del comercio esclavista, colocó un anuncio en el periódico que decía: "busco una negra que sepa lavar, pasar la plancha y que entienda algo de cocina".
Aquel viajero alemán encontró a una joven de dieciséis años llamada Delfina que le costó 11.000 reales de la época, lo que hoy equivaldría a la mitad del salario mínimo brasileño (unos 194 dólares).
El inicio del trabajo doméstico en Brasil se confunde con la esclavitud, que no fue abolida hasta 1888. Sin embargo, las tareas de los empleados del hogar continuaron casi un siglo después sin ninguna regulación y en condiciones de servidumbre.
Apenas han transcurrido cuarenta años desde la primera ley que reconoció en el país la profesionalización del trabajador doméstico como "aquel que presta servicios de naturaleza continúa y de finalidad no lucrativa para una persona o una familia en el ámbito residencial", según el artículo 1 de la Ley Federal 5.859 de 11 de diciembre de 1972.
No obstante, el texto pasó por alto la reglamentación de la jornada de trabajo, el seguro del desempleo, y otros beneficios que corresponden al resto de profesiones y por los cuales las trabajadoras del hogar brasileñas llevan años de lucha.
"Ninguna categoría profesional expresa tan claramente la discriminación de género y raza en el mercado laboral brasileño como el trabajo doméstico, considerado una habilidad natural de las mujeres y, por tanto, infravalorado", explica la directora del sindicato Central Unica de los Trabajadores (CUT), Rosana Souza de Deus.
En Brasil, hay cerca de 6,7 millones de empleados domésticos, de los cuales un 93 por ciento son mujeres y el 62 por ciento de ellas son negras, según el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), basado en datos de 2009 a 2011.
Para que la igualdad de derechos de todos los trabajadores del país sea una realidad, es necesario modificar el artículo 7 de la Constitución Federal brasileña que actualmente excluye a los empleados domésticos de derechos esenciales garantizados por el Estado, como la regulación de la jornada de trabajo y el subsidio de desempleo.
Con este objetivo fue creada en la Cámara de los Diputados una Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) 478/10, conocida como PEC Doméstica.
Se trata de uno de los procedimientos jurídicos más latosos porque necesita obtener la ratificación en dos turnos de las dos cámaras legislativas brasileñas: la Cámara de los Diputados y el Senado Federal.
En ese punto se encuentra ahora la PEC Doméstica, tras pasar la primera prueba de fuego al obtener luz verde de la Comisión Especial de la Cámara de los Diputados, a principios de noviembre.
El camino no es sencillo y ellas lo saben. Por ello, las asociaciones que promueven el trabajo del hogar digno coinciden en que ahora es el momento de "sensibilizar a la sociedad, tanto a los parlamentarios como a los movimientos sociales", afirma la presidenta de la Federación Nacional de las Trabajadoras Domésticas (Fenatrad), Creuza Olivera.
El pasado 20 de noviembre, día Nacional de la Consciencia Negra, un grupo de empleadas domésticas se manifestaron en el Plenario de la Cámara de los Diputados.
"El derecho de la cartera asignada de trabajo para las empleadas domésticas existe desde 1972, pero oficialmente 4,6 millones de mujeres profesionales no cuentan con ella. Tenemos el apoyo de las mujeres, también el de la comunidad negra y mestiza, pero necesitamos el de toda la clase trabajadora", recalca Olivera.
La diputada que redactó la PEC Doméstica -militante del gobernante Partido de los Trabajadores (PT)- se muestra optimista con la aprobación de la enmienda: "A pesar de los obstáculos encontrados por la categoría del procedimiento, existe un apoyo del gobierno y la perspectiva es que sea aprobada por el Congreso", señala Benedita da Silva, en declaraciones a medios locales.
Además del reto jurídico, Olivera considera que para su futuro cumplimiento va a ser fundamental un control riguroso de las sanciones, y también "un cambio en la mentalidad de la población".
Precisamente especialistas, como la abogada paulista Camila Rigo, ya han expresado sus dudas ante las ventajas de la posible medida.
"Las modificaciones propuestas van a encarecer mucho el contrato de este servicio para una renta familiar. Consecuentemente, habrá un aumento de la informalidad", argumentó.
Algunos de los derechos reflejados en la enmienda son: la jornada de trabajo de 44 horas semanales, la paga adicional por horas extra y horario nocturno, el seguro de desempleo, ayudas para la guardería y el seguro contra accidentes en el trabajo.
Esta dignificación de la profesión supone un aumento mensual del 8 por ciento para el bolsillo del empleador. Sobre este aspecto, Olivera opina que es un coste adicional "pequeño" en relación al servicio que ofrecen las profesionales del hogar.
"Sin las empleadas, las familias tendrían que pagar guarderías, comer fuera, lavar la ropa en lavanderías. Nosotras tenemos que tener derechos como los de cualquier trabajador y quién no pueda pagar por los servicios que prescinda de ellos", concluye. Fi

lunes, 19 de noviembre de 2012

ENCUENTRO EN RAIGÓN

 
 
 
Eran las 12:30 del sábado 17 de noviembre, en la plaza, la bandera ondeaba al ritmo del viento. Con bolsos y mucho dinamismo empezaron a llegar mujeres de todas las edades y de diversas nacionalidades; poco a poco fueron abordando el ómnibus que nos esperaba para iniciar el viaje a Raigón, San José.
Con el ómnibus lleno, el recorrido inicio su rumbo al oeste. El paisaje levemente ondulado mostraba su mejor faceta, después de 80 minutos llegamos a Raigón. Al llegar a la Colonia de Vacaciones “MARTÍN O. MACHIÑENA”,una funcionaria y un funcionario de BPS nos esperaban para darnos la bienvenida. Las primeras horas aprovechamos para recorrer la colonia de vacaciones, conocimos el arroyo y los lindos paisajes; después hicimos diversas actividades para fortalecer al grupo, algunas al aire libre y otras en la piscina del lugar. Fueron momentos que permitieron mejorar la confianza, el compañerismo y al mismo tiempo pasar un buen rato.
Después de la merienda, nos encontramos casualmente con Beatriz Ramírez, Directora Nacional de INMUJERES, quien aprovechó la oportunidad para dar algunas palabras de solidaridad a las asistentes del paseo. Fue una instancia importante para ellas ya que permitió añadir más voces referentes en su camino en Uruguay.
Más tarde fue la cena, en la que compartimos el salón principal con los otros grupos que ahí estaban. El unir en esa instancia las diferentes actividades fue muy positivo ya que permitió una mayor integración entre los diversos asistentes. Disfrutamos del grupo “Platero y yo”, quienes hicieron posible musicalizar el ambiente.
Al otro día llegaron 10 compañeras más, y seguimos desarrollando dinámicas de integración y de discusión.
En una de las actividades de la mañana aprovechamos para discutir en torno a la importancia de estar organizadas, surgió la idea de planificar una actividad para el cierre del curso Tics “Creando redes para proteger nuestros derechos” -que iniciará el próximo jueves 22 a las 15hs-. Una de las sugerencias fue hacer un intercambio (amiga invisible ) y planear un almuerzo entre todas con la diversidad de sabores y culturas de los países representados.
Finalmente dimos fin al Encuentro con un partido de fútbol bajo el rayo del sol.
Sin lugar a duda la oportunidad de haber podido asistir al paseo de este fin de semana, permitió seguir integrándonos de la mejor manera, olvidar las fronteras y lograr generar una mayor organización para continuar dando la batalla por la reivindicación de los derechos de las trabajadoras domésticas migrantes, por la visibilización y valorización de las tareas de provisión de cuidados, por el respeto y la dignidad de todas

viernes, 16 de noviembre de 2012

Nos vamos a Raigón..

 
Después de un año de talleres, las trabajadoras domésticas migrantes y Cotidiano Mujer cierran 2012 con una excursión a la colonia de vacaciones “Martín O. Machiñena”, en Raigón, San José, una iniciativa posible gracias al apoyo de BPS.
El objetivo de este último encuentro será generar un espacio de intercambio y recreación entre las mujeres que asistieron a las jornadas dominicales en la sede del Colectivo.
El punto de salida será en la explanada de la Plaza de Bandera de Tres Cruces, a las 13h, el sábado 17 de noviembre. Desde allí NOS TOMAREMOS un ómnibus a San José
Para más información: 29020393

jueves, 8 de noviembre de 2012

OIT aplaude sanción del Convenio que beneficia a trabajadoras domésticas

 

Por Ppn .com.py -

La organización Internacional del Trabajo (OIT) mediante el Director de la Oficina Subregional para el Cono Sur, expresó su satisfacción por la sanción del Convenio sobre el trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores domésticos (2011) N° 189 de la OIT, que fue estudiado en la víspera por la Cámara de Diputados. El documento pasó al Ejecutivo para su consideración y con este logro Paraguay se convertirá en uno de los primeros países en ratificar el mencionado convenio.


Al tiempo de expresar sus congratulaciones al MJT por impulsar la creación del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, y por el logro de la sanción en el Parlamento nacional del Convenio sobre el trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores domésticos, Guillermo Miranda, Director de la Oficina Subregional de la OIT para el Cono Sur, manifestó el apoyo del organismo al Paraguay en todas las acciones estratégicas a ser encaradas en este marco.

En el Convenio sancionado a favor de los trabajadores domésticos se establecen las horas normales de trabajo, vacaciones anuales pagadas, periodos de descansos diarios y semanales, alimentación, alojamiento, seguro social y salario mínimo establecido, entre otros beneficios para los trabajadores y trabajadoras del sector.

La Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo, convocada en Ginebra por el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo, establece en sus artículos la promoción del trabajo decente para todos mediante el logro de las metas establecidas en la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, y en la Declaración de la OIT sobre la justicia social para un globalización equitativa.

Además en la ocasión se reconoció la contribución significativa de los trabajadores domésticos a la economía mundial que incluye el aumento de las posibilidades de empleo remunerado para las trabajadoras y los trabajadores con responsabilidades familiares, el incremento de la capacidad de cuidado de las personas de edad avanzada, los niños y las personas con discapacidad, y un aporte sustancial a las transferencias de ingreso en cada país y entre países.

El Convenio sobre el trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores domésticos (2011) N° 189 de la Organización Internacional del Trabajo OIT, fue adoptado en Ginebra, Suiza, el 16 de junio de 2011.