Amanda Muñoz- La Diaria
Sin acuerdos por ahora en grupo Servicio Doméstico.
Uruguay fue distinguido en la 99ª Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), realizada en junio de 2010, por estar entre los tres países que tienen “las mejores prácticas del mundo” respecto al servicio doméstico. Allí se destacó que en muy pocos países se pactan convenios colectivos entre trabajadores y empleadores organizados. Pero no todo es color de rosa: la situación sigue siendo precaria y la negociación salarial está estancada.
Para leer más: http://ladiaria.com/articulo/2010/11/no-todo-reluce/
martes, 30 de noviembre de 2010
lunes, 22 de noviembre de 2010
Argentina: Aumentan un 23% el salario de las empleadas domésticas
PorGisele Sousa Dias
20/11/10
En noviembre de 2009, el salario mínimo de una empleada doméstica que trabajaba ocho horas diarias con cama afuera subió $ 205. Y quienes trabajaban por hora, vieron subir el valor de la hora trabajada de $ 8,70 a $ 10,27. Aquel había sido el último aumento. A partir de este mes, el salario mínimo de las aproximadamente 300.000 empleadas domésticas –420.000 según el Ministerio de Trabajo– que están registradas subirá un 23%: el porcentaje significa un aumento de $ 310 para quienes trabajan 8 horas.
La suba representa casi 310 pesos más para las que trabajan 8 horas diarias.
En noviembre de 2009, el salario mínimo de una empleada doméstica que trabajaba ocho horas diarias con cama afuera subió $ 205. Y quienes trabajaban por hora, vieron subir el valor de la hora trabajada de $ 8,70 a $ 10,27. Aquel había sido el último aumento. A partir de este mes, el salario mínimo de las aproximadamente 300.000 empleadas domésticas –420.000 según el Ministerio de Trabajo– que están registradas subirá un 23%: el porcentaje significa un aumento de $ 310 para quienes trabajan 8 horas.
La tabla con los nuevos sueldos mínimos, publicada ayer en el Boletín Oficial, establece que el personal “con retiro” (con cama afuera) que trabaja 8 horas diarias no deberá cobrar menos de $ 1.657,50. Desde hace un año, ese salario era de $ 1.347,56. Las horas de “excedencia” también se adecuarán: ascenderán a 12,55 pesos.
Las empleadas por hora verán subir el valor de la hora de trabajo de aquel $ 10,27 a $ 12,63. El aumento no sólo regirá para el personal que cumpla una jornada laboral de ocho horas. Quienes trabajen en una casa de familia como máximo cuatro horas por día pasarán de cobrar un mínimo de $ 673,78 a uno de 828,75 pesos.
¿Esto significa que los empleadores deberán pagar más contribuciones? Por ahora no. Quienes “blanquearon” a sus empleadas –se calcula que al menos 700.000 trabajan en negro– seguirán pagando los mismos $ 81,75 de contribuciones (siempre que trabajen más de 16 horas semanales) que abonan desde enero de 2009.
Cuando el personal trabaja menos horas por semana los aportes se reducen: si trabaja entre 6 y 12 horas semanales los aportes son de $ 20; si trabaja entre 12 y 16 horas, de $ 39. El monto que resta para llegar a los $ 81,75 puede ser completado por el trabajador o asumido voluntariamente por el empleador (la tabla se puede consultar en www.afip.gov.ar/blanco/#aportes). En todos los casos, el empleador puede deducir lo que le paga al trabajador doméstico como gasto en el Impuesto a las Ganancias.
El 23% de aumento en el sueldo mínimo también incluirá a otras categorías: institutrices, gobernantas, amas de llave, mayordomos y nurses que trabajen ocho horas con cama afuera pasarán a cobrar un mínimo de $ 2.037; quienes lo hagan con cama adentro, $ 2.271. Cocineros, mucama/os y niñeras especializadas, valets y porteros de casas particulares, cobrarán un piso de $ 1.891 y $ 2.107 cuando lo hagan “con cama adentro”. Y los cocineros, mucama/os y niñeras sin especialización, ayudantes, caseros y jardineras, pasarán a cobrar $1.847.
Fuente:
http://www.clarin.com/sociedad/Aumentan-salario-empleadas-domesticas_0_375562566.html
20/11/10
En noviembre de 2009, el salario mínimo de una empleada doméstica que trabajaba ocho horas diarias con cama afuera subió $ 205. Y quienes trabajaban por hora, vieron subir el valor de la hora trabajada de $ 8,70 a $ 10,27. Aquel había sido el último aumento. A partir de este mes, el salario mínimo de las aproximadamente 300.000 empleadas domésticas –420.000 según el Ministerio de Trabajo– que están registradas subirá un 23%: el porcentaje significa un aumento de $ 310 para quienes trabajan 8 horas.
La suba representa casi 310 pesos más para las que trabajan 8 horas diarias.
En noviembre de 2009, el salario mínimo de una empleada doméstica que trabajaba ocho horas diarias con cama afuera subió $ 205. Y quienes trabajaban por hora, vieron subir el valor de la hora trabajada de $ 8,70 a $ 10,27. Aquel había sido el último aumento. A partir de este mes, el salario mínimo de las aproximadamente 300.000 empleadas domésticas –420.000 según el Ministerio de Trabajo– que están registradas subirá un 23%: el porcentaje significa un aumento de $ 310 para quienes trabajan 8 horas.
La tabla con los nuevos sueldos mínimos, publicada ayer en el Boletín Oficial, establece que el personal “con retiro” (con cama afuera) que trabaja 8 horas diarias no deberá cobrar menos de $ 1.657,50. Desde hace un año, ese salario era de $ 1.347,56. Las horas de “excedencia” también se adecuarán: ascenderán a 12,55 pesos.
Las empleadas por hora verán subir el valor de la hora de trabajo de aquel $ 10,27 a $ 12,63. El aumento no sólo regirá para el personal que cumpla una jornada laboral de ocho horas. Quienes trabajen en una casa de familia como máximo cuatro horas por día pasarán de cobrar un mínimo de $ 673,78 a uno de 828,75 pesos.
¿Esto significa que los empleadores deberán pagar más contribuciones? Por ahora no. Quienes “blanquearon” a sus empleadas –se calcula que al menos 700.000 trabajan en negro– seguirán pagando los mismos $ 81,75 de contribuciones (siempre que trabajen más de 16 horas semanales) que abonan desde enero de 2009.
Cuando el personal trabaja menos horas por semana los aportes se reducen: si trabaja entre 6 y 12 horas semanales los aportes son de $ 20; si trabaja entre 12 y 16 horas, de $ 39. El monto que resta para llegar a los $ 81,75 puede ser completado por el trabajador o asumido voluntariamente por el empleador (la tabla se puede consultar en www.afip.gov.ar/blanco/#aportes). En todos los casos, el empleador puede deducir lo que le paga al trabajador doméstico como gasto en el Impuesto a las Ganancias.
El 23% de aumento en el sueldo mínimo también incluirá a otras categorías: institutrices, gobernantas, amas de llave, mayordomos y nurses que trabajen ocho horas con cama afuera pasarán a cobrar un mínimo de $ 2.037; quienes lo hagan con cama adentro, $ 2.271. Cocineros, mucama/os y niñeras especializadas, valets y porteros de casas particulares, cobrarán un piso de $ 1.891 y $ 2.107 cuando lo hagan “con cama adentro”. Y los cocineros, mucama/os y niñeras sin especialización, ayudantes, caseros y jardineras, pasarán a cobrar $1.847.
Fuente:
http://www.clarin.com/sociedad/Aumentan-salario-empleadas-domesticas_0_375562566.html
lunes, 15 de noviembre de 2010
Paraguay: Empleadas domésticas aprenden sobre prevención de violencia
Portal Paraguayo de Noticias
Unas 50 mujeres, trabajadoras domesticas, recibieron información sobre los diferentes tipos de violencia que pueden sufrir y las formas de prevenirlas. Esta actividad se desarrolló en la ciudad de San Juan Bautista Misiones, donde las mismas compartieron sus experiencias y vivencias propias en un taller realizado con el apoyo del Programa Oportunidades.
Así como se viene realizando en varias zonas del país, como Asunción, Encarnación, Limpio, entre otras, la jornada de capacitación dirigida a las trabajadoras del sector domestico llegó por segunda vez a la ciudad de Misiones. Por pedido de las participantes en esta oportunidad se enfocó el tema de la "Violencia doméstica e intrafamiliar", coordinado por la Licenciada Catalina Cáceres.
Estas reuniones forman parte de la iniciativa del gobierno, a través de un esfuerzo conjunto de varias instituciones, principalmente del Ministerio de Justicia y la Secretaría de las Mujer, con apoyo del Programa de las Naciones Unidas, para mejorar las condiciones laborales de las domésticas asalariadas. Las capacitaciones permitan que ellas conozcan de diferentes herramientas teóricas y prácticas para ir mejorar y avanzando su situación.
En Paraguay, el empleo domestico es una actividad laboral legalmente discriminada y esta discriminación actúa principalmente contra las mujeres. De esto resulta una población de mujeres jóvenes, trabajadoras mal pagadas, poco educadas y sujetas a condiciones laborales sin protecciones ni beneficios adecuados.
Desde junio pasado se vienen realizando los talleres con diversos temas relacionados a esta actividad laboral, con el apoyo de la Secretaría de la Mujer, el Programa Oportunidades del y el Sistema de Naciones Unidas, en el Marco del Fondo para las Metas del Milenio.
Se han enfocado temas como: Liderazgo. Empoderamiento. Autoestima; Luchas reivindicativas por los derechos laborales desde una perspectiva social; Derechos asociativos. Diferencias. Fortalezas y Semejanzas entre una Asociación y un Sindicato; Seguridad social en el Paraguay, Reformas legales para equiparar derechos y en este marco el acompañar el impulso a un Convenio de la OIT sobre "Trabajadoras Domésticas", entre otros.
Unas 50 mujeres, trabajadoras domesticas, recibieron información sobre los diferentes tipos de violencia que pueden sufrir y las formas de prevenirlas. Esta actividad se desarrolló en la ciudad de San Juan Bautista Misiones, donde las mismas compartieron sus experiencias y vivencias propias en un taller realizado con el apoyo del Programa Oportunidades.
Así como se viene realizando en varias zonas del país, como Asunción, Encarnación, Limpio, entre otras, la jornada de capacitación dirigida a las trabajadoras del sector domestico llegó por segunda vez a la ciudad de Misiones. Por pedido de las participantes en esta oportunidad se enfocó el tema de la "Violencia doméstica e intrafamiliar", coordinado por la Licenciada Catalina Cáceres.
Estas reuniones forman parte de la iniciativa del gobierno, a través de un esfuerzo conjunto de varias instituciones, principalmente del Ministerio de Justicia y la Secretaría de las Mujer, con apoyo del Programa de las Naciones Unidas, para mejorar las condiciones laborales de las domésticas asalariadas. Las capacitaciones permitan que ellas conozcan de diferentes herramientas teóricas y prácticas para ir mejorar y avanzando su situación.
En Paraguay, el empleo domestico es una actividad laboral legalmente discriminada y esta discriminación actúa principalmente contra las mujeres. De esto resulta una población de mujeres jóvenes, trabajadoras mal pagadas, poco educadas y sujetas a condiciones laborales sin protecciones ni beneficios adecuados.
Desde junio pasado se vienen realizando los talleres con diversos temas relacionados a esta actividad laboral, con el apoyo de la Secretaría de la Mujer, el Programa Oportunidades del y el Sistema de Naciones Unidas, en el Marco del Fondo para las Metas del Milenio.
Se han enfocado temas como: Liderazgo. Empoderamiento. Autoestima; Luchas reivindicativas por los derechos laborales desde una perspectiva social; Derechos asociativos. Diferencias. Fortalezas y Semejanzas entre una Asociación y un Sindicato; Seguridad social en el Paraguay, Reformas legales para equiparar derechos y en este marco el acompañar el impulso a un Convenio de la OIT sobre "Trabajadoras Domésticas", entre otros.
martes, 9 de noviembre de 2010
martes, 12 de octubre de 2010
Del retablo a la vida, construyendo ciudadanía. Migraciones y Trabajo Doméstico
Idania Trujillo
Fuente: www.alainet.org
ALAI AMLATINA, 11/10/10.- Alicia y Edda son dos mujeres desconocidas.
Sus historias no cuentan para las pasarelas de los concursos de top
models ni sus rostros aparecen en las portadas de las revistas femeninas
o en las pantallas de espacios publicitarios de televisión. Sus
historias son duras, estremecedoras, sacuden el alma cuando una las escucha.
Mientras nos agrupábamos en círculo en una improvisada aula de la
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Quito,
Ecuador, donde tuvo lugar el taller Migración, trabajo doméstico y
violencia de género, dentro del Foro Social Mundial de Migraciones,
recordé a las miles de mujeres asesinadas de Ciudad Juárez, México, a las tailandesas que son forzadas a vender sus cuerpos, a las
colombianas, dominicanas que trabajan como verdaderas esclavas en países
europeos, la mayoría indocumentadas y pobres, y a las indígenas y
campesinas que están emigrando cada vez más frecuentemente para las
grandes ciudades dentro de sus mismos países.
No sé porqué extraña coincidencia recordé -mientras escuchaba hablar a mujeres de Ecuador, Costa Rica, Argentina, Colombia, España, Guatemala-
a la escritora cubana Dulce María Loynaz, Premio Nobel de Literatura,
cuando decía que “la mujer debe ver más allá del mundo circundante, y
más adentro en el mundo interior, pero no detenerse allí sino saber
hacer ver a los demás lo que se ha visto”.
Mujeres en círculo fueron desgranando sus memorias de dolor y de
esperanza, compartiéndolas como pan trozado que pasa de mano en mano. El
teatro de la liberación fue la metodología empleada por las
organizadoras del taller. Y no hubo mejor manera que los trabajos en
grupos para que salieran a flote las vivencias cuajadas de sensaciones y
colores, de matices y perspectivas diversas como es el universo femenino.
La idea era partir de una construcción colectiva y devolver las
realidades mediante el lenguaje del teatro espontáneo, que libera a las
personas y sirve para conocer una problemática, dialogar sobre ella de
modo horizontal y abierto; pero también para encontrar alternativas y
soluciones.
Rápidamente el escenario cambió y las mujeres se agruparon en cuatro
grupos para analizar los temas: violencia sexual en espacios de trabajo
doméstico, trabajo doméstico y trata de mujeres, migración nacional e
internacional y su relación con el trabajo doméstico y organización
social del trabajo doméstico, soluciones para visibilizar sus aportes
sociales y económicos.
Más allá del escenario
Cada quien a su esquina, cada quien a liberar sus experiencias para ser
contadas y compartidas. Y luego, el escenario imaginario del telón que
se sube y aparecen estampas representadas de abusos, rupturas y pérdidas
de identidades, migraciones forzadas, violencias, descubrimientos de
orígenes, recomposición de espacios físicos, geográficos, culturales y
emocionales, memoria de cuerpos que hablan de dolor pero también de
esperanza y lucha organizada por hacer valer sus derechos.
El impacto de la migración como experiencia laboral sobre la condición
de la mujer, lleva a la necesidad de examinar las consecuencias globales
del proceso migratorio sobre esta condición. Una atenta mirada nos
coloca más allá de una simple posición de observación. Existen
innumerables declaraciones y recomendaciones sobre la necesidad de
proteger a las migrantes y se ha forjado una agenda global en su favor,
inseparable de aquella más amplia que persigue establecer relaciones de
género más equitativas.
Específicamente, respecto a las mujeres migrantes y los mecanismos
internacionales de protección y promoción de sus derechos humanos, los
principales son la Convención para la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer (CEDAW, de 1979), el Programa de Acción
de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (El
Cairo, 1994) y la Plataforma de Acción de la IV Conferencia Mundial de
la Mujer (Beijing, 1995), propuestos por las Naciones Unidas.
Pero qué hacer cuando ese cuerpo de leyes y convenios internacionales
cae en un saco sin fondo. La respuesta podría ser organizar sujetos,
sujetos en movimiento. En este caso particular, empoderar a las mujeres
de sus posibilidades reales como sujetos de cambio por una ciudadanía
universal que no sólo las proteja sino que ellas mismas sean capaces de
transformarse y transformar sus realidades.
Datos que hablan por sí solos
Según ISIS Internacional (Servicio Femenino Internacional de Información
y de Comunicación) (1998), las redes de trata de mujeres están
especialmente activas en Suriname, donde se concentra y distribuye un
alto número de brasileñas, dominicanas y colombianas que ejercen la
prostitución. La trata de personas está también presente en las zonas
fronterizas de países sudamericanos y centroamericanos con destino a los
Estados Unidos y Canadá.
La otra cara de la trata de mujeres es la presencia de un alto
contingente de latinoamericanas y caribeñas en países de Europa. Se
señala que este fenómeno no puede ser analizado fuera del contexto
migratorio y que las mujeres que caen en las redes de los tratantes
generalmente han sido contratadas para el servicio doméstico,
matrimonios acordados y prostitución.
El único documento internacional vigente relacionado con la trata es el
Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación
de la Prostitución Ajena, que data de 1949; tiene la limitación de
remitir la definición de trata de mujeres a aquella que ocurre con fines
de prostitución, excluyendo a un gran número de víctimas de otras formas
de explotación; además, no tiene un enfoque basado en los derechos
humanos. Entonces, cabría preguntarse si el cambio vendrá por aprobar
más leyes o por concebir aquellas dentro del marco de políticas
nacionales e internacionales que tengan en cuenta real y
democráticamente a las mujeres como sujetos y no como objetos.
La relación entre migración femenina y vulnerabilidad tiene muchas
fuentes: el racismo, la xenofobia, la violencia y la trata de personas,
la baja escolaridad y los salarios inferiores a los mínimos
establecidos, el trabajo forzado y las peligrosas condiciones de vida,
la falta de acceso a servicios sociales básicos, entre otros, que se
agudizan con las inequidades de género.
Las mujeres, en general se insertan en el mercado laboral en condiciones
más precarias, en comparación con los varones: ganan menos, sus empleos
son más precarios , sobre todo en el llamado sector no formal de la
economía, tienen trayectorias laborales más interrumpidas, menor acceso
a los sistemas de seguridad social, mayores niveles de desempleo y
subempleo, trabajan en peores condiciones con respecto a la seguridad y
la salud ocupacional y tienen que equilibrar continuamente su trabajo
remunerado con sus responsabilidades familiares.
Pero quién o quiénes generan estos desequilibrios. Está claro que no son
las y los migrantes. Sabemos que es el modelo patriarcal, depredador y
capitalista impuesto por las corporaciones que pretenden controlar la
vida de los seres humanos. Pero hasta cuándo.
Ellas vuelven al retablo, pero esta vez al de la verdadera vida. Tienen
conciencia de que no es un camino fácil pero tampoco imposible. El
reconocerse en sus historias propias y en la de las demás las hace
crecer, les da confianza y ánimo para seguir cambiando el mundo y para
reconstruirse como ciudadanas migrantes con voces propias.
Idania Trujillo es periodista del Centro Memorial Martín Luther King de
Cuba (CMLK). Cobertura de la Minga Informativa de Movimientos Sociales.
Más información: http://alainet.org
RSS: http://alainet.org/rss.phtml
Fuente: www.alainet.org
ALAI AMLATINA, 11/10/10.- Alicia y Edda son dos mujeres desconocidas.
Sus historias no cuentan para las pasarelas de los concursos de top
models ni sus rostros aparecen en las portadas de las revistas femeninas
o en las pantallas de espacios publicitarios de televisión. Sus
historias son duras, estremecedoras, sacuden el alma cuando una las escucha.
Mientras nos agrupábamos en círculo en una improvisada aula de la
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Quito,
Ecuador, donde tuvo lugar el taller Migración, trabajo doméstico y
violencia de género, dentro del Foro Social Mundial de Migraciones,
recordé a las miles de mujeres asesinadas de Ciudad Juárez, México, a las tailandesas que son forzadas a vender sus cuerpos, a las
colombianas, dominicanas que trabajan como verdaderas esclavas en países
europeos, la mayoría indocumentadas y pobres, y a las indígenas y
campesinas que están emigrando cada vez más frecuentemente para las
grandes ciudades dentro de sus mismos países.
No sé porqué extraña coincidencia recordé -mientras escuchaba hablar a mujeres de Ecuador, Costa Rica, Argentina, Colombia, España, Guatemala-
a la escritora cubana Dulce María Loynaz, Premio Nobel de Literatura,
cuando decía que “la mujer debe ver más allá del mundo circundante, y
más adentro en el mundo interior, pero no detenerse allí sino saber
hacer ver a los demás lo que se ha visto”.
Mujeres en círculo fueron desgranando sus memorias de dolor y de
esperanza, compartiéndolas como pan trozado que pasa de mano en mano. El
teatro de la liberación fue la metodología empleada por las
organizadoras del taller. Y no hubo mejor manera que los trabajos en
grupos para que salieran a flote las vivencias cuajadas de sensaciones y
colores, de matices y perspectivas diversas como es el universo femenino.
La idea era partir de una construcción colectiva y devolver las
realidades mediante el lenguaje del teatro espontáneo, que libera a las
personas y sirve para conocer una problemática, dialogar sobre ella de
modo horizontal y abierto; pero también para encontrar alternativas y
soluciones.
Rápidamente el escenario cambió y las mujeres se agruparon en cuatro
grupos para analizar los temas: violencia sexual en espacios de trabajo
doméstico, trabajo doméstico y trata de mujeres, migración nacional e
internacional y su relación con el trabajo doméstico y organización
social del trabajo doméstico, soluciones para visibilizar sus aportes
sociales y económicos.
Más allá del escenario
Cada quien a su esquina, cada quien a liberar sus experiencias para ser
contadas y compartidas. Y luego, el escenario imaginario del telón que
se sube y aparecen estampas representadas de abusos, rupturas y pérdidas
de identidades, migraciones forzadas, violencias, descubrimientos de
orígenes, recomposición de espacios físicos, geográficos, culturales y
emocionales, memoria de cuerpos que hablan de dolor pero también de
esperanza y lucha organizada por hacer valer sus derechos.
El impacto de la migración como experiencia laboral sobre la condición
de la mujer, lleva a la necesidad de examinar las consecuencias globales
del proceso migratorio sobre esta condición. Una atenta mirada nos
coloca más allá de una simple posición de observación. Existen
innumerables declaraciones y recomendaciones sobre la necesidad de
proteger a las migrantes y se ha forjado una agenda global en su favor,
inseparable de aquella más amplia que persigue establecer relaciones de
género más equitativas.
Específicamente, respecto a las mujeres migrantes y los mecanismos
internacionales de protección y promoción de sus derechos humanos, los
principales son la Convención para la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer (CEDAW, de 1979), el Programa de Acción
de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (El
Cairo, 1994) y la Plataforma de Acción de la IV Conferencia Mundial de
la Mujer (Beijing, 1995), propuestos por las Naciones Unidas.
Pero qué hacer cuando ese cuerpo de leyes y convenios internacionales
cae en un saco sin fondo. La respuesta podría ser organizar sujetos,
sujetos en movimiento. En este caso particular, empoderar a las mujeres
de sus posibilidades reales como sujetos de cambio por una ciudadanía
universal que no sólo las proteja sino que ellas mismas sean capaces de
transformarse y transformar sus realidades.
Datos que hablan por sí solos
Según ISIS Internacional (Servicio Femenino Internacional de Información
y de Comunicación) (1998), las redes de trata de mujeres están
especialmente activas en Suriname, donde se concentra y distribuye un
alto número de brasileñas, dominicanas y colombianas que ejercen la
prostitución. La trata de personas está también presente en las zonas
fronterizas de países sudamericanos y centroamericanos con destino a los
Estados Unidos y Canadá.
La otra cara de la trata de mujeres es la presencia de un alto
contingente de latinoamericanas y caribeñas en países de Europa. Se
señala que este fenómeno no puede ser analizado fuera del contexto
migratorio y que las mujeres que caen en las redes de los tratantes
generalmente han sido contratadas para el servicio doméstico,
matrimonios acordados y prostitución.
El único documento internacional vigente relacionado con la trata es el
Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación
de la Prostitución Ajena, que data de 1949; tiene la limitación de
remitir la definición de trata de mujeres a aquella que ocurre con fines
de prostitución, excluyendo a un gran número de víctimas de otras formas
de explotación; además, no tiene un enfoque basado en los derechos
humanos. Entonces, cabría preguntarse si el cambio vendrá por aprobar
más leyes o por concebir aquellas dentro del marco de políticas
nacionales e internacionales que tengan en cuenta real y
democráticamente a las mujeres como sujetos y no como objetos.
La relación entre migración femenina y vulnerabilidad tiene muchas
fuentes: el racismo, la xenofobia, la violencia y la trata de personas,
la baja escolaridad y los salarios inferiores a los mínimos
establecidos, el trabajo forzado y las peligrosas condiciones de vida,
la falta de acceso a servicios sociales básicos, entre otros, que se
agudizan con las inequidades de género.
Las mujeres, en general se insertan en el mercado laboral en condiciones
más precarias, en comparación con los varones: ganan menos, sus empleos
son más precarios , sobre todo en el llamado sector no formal de la
economía, tienen trayectorias laborales más interrumpidas, menor acceso
a los sistemas de seguridad social, mayores niveles de desempleo y
subempleo, trabajan en peores condiciones con respecto a la seguridad y
la salud ocupacional y tienen que equilibrar continuamente su trabajo
remunerado con sus responsabilidades familiares.
Pero quién o quiénes generan estos desequilibrios. Está claro que no son
las y los migrantes. Sabemos que es el modelo patriarcal, depredador y
capitalista impuesto por las corporaciones que pretenden controlar la
vida de los seres humanos. Pero hasta cuándo.
Ellas vuelven al retablo, pero esta vez al de la verdadera vida. Tienen
conciencia de que no es un camino fácil pero tampoco imposible. El
reconocerse en sus historias propias y en la de las demás las hace
crecer, les da confianza y ánimo para seguir cambiando el mundo y para
reconstruirse como ciudadanas migrantes con voces propias.
Idania Trujillo es periodista del Centro Memorial Martín Luther King de
Cuba (CMLK). Cobertura de la Minga Informativa de Movimientos Sociales.
Más información: http://alainet.org
RSS: http://alainet.org/rss.phtml
martes, 5 de octubre de 2010
Pasos adelante en la visibilización del trabajo de cuidados
Empleo de hogar, cuidados y ciudadanía global
La autora expone que la reforma del trabajo de hogar debe acompañarse de un cambio de raíz en las relaciones socioeconómicas.
En 1985 el Gobierno socialista firmaba el Real Decreto 1424/85 por el que se regulaba el Régimen Especial de Empleados de Hogar (REEH), discriminándolo injustamente del resto de sectores laborales. Desde entonces, ningún Gobierno ha abordado el cambio de régimen, pese al enorme trabajo de protesta llevado a cabo por Asociaciones de Trabajadoras del Hogar como las de Bizkaia, Valladolid o Granada, desde las que se ha denunciado la discriminación de un sector feminizado, la desprotección de las empleadas de hogar o el abuso de las agencias de colocación.
Fuente: Diagonal Web. Periódico quincenal de actualidad crítica.
La autora expone que la reforma del trabajo de hogar debe acompañarse de un cambio de raíz en las relaciones socioeconómicas.
En 1985 el Gobierno socialista firmaba el Real Decreto 1424/85 por el que se regulaba el Régimen Especial de Empleados de Hogar (REEH), discriminándolo injustamente del resto de sectores laborales. Desde entonces, ningún Gobierno ha abordado el cambio de régimen, pese al enorme trabajo de protesta llevado a cabo por Asociaciones de Trabajadoras del Hogar como las de Bizkaia, Valladolid o Granada, desde las que se ha denunciado la discriminación de un sector feminizado, la desprotección de las empleadas de hogar o el abuso de las agencias de colocación.
Fuente: Diagonal Web. Periódico quincenal de actualidad crítica.
Limpiar en tiempos de crisis
La recesión, sobre los hombros de las trabajadoras extranjeras
Las tres mujeres consultadas para esta nota siempre han querido cambiar su situación laboral y cambiar de régimen, pero la crisis ha empeorado sus condiciones laborales sin que se haya reducido su carga de trabajo.
Con el pretexto de la crisis, muchas empleadas de hogar han tenido que aceptar peores condiciones de trabajo para seguir ganando dinero y cubriendo la cuota de 163,30 euros que les exige la Seguridad Social, sobre todo las extranjeras que tienen que demostrar que cotizan para renovar sus permisos de residencia y trabajo. Reducciones de salario y de la jornada laboral han sido la norma, aunque el descenso de la carga de trabajo no ha sido proporcional a este reajuste.
Fuente: Diagonal Web. Periódico quincenal de actualidad crítica
Las tres mujeres consultadas para esta nota siempre han querido cambiar su situación laboral y cambiar de régimen, pero la crisis ha empeorado sus condiciones laborales sin que se haya reducido su carga de trabajo.
Con el pretexto de la crisis, muchas empleadas de hogar han tenido que aceptar peores condiciones de trabajo para seguir ganando dinero y cubriendo la cuota de 163,30 euros que les exige la Seguridad Social, sobre todo las extranjeras que tienen que demostrar que cotizan para renovar sus permisos de residencia y trabajo. Reducciones de salario y de la jornada laboral han sido la norma, aunque el descenso de la carga de trabajo no ha sido proporcional a este reajuste.
Fuente: Diagonal Web. Periódico quincenal de actualidad crítica
Actualmente el 65% de las trabajadoras del hogar afiliadas a la seguridad social son extranjeras
El PSOE incumple su anuncio: las empleadas de hogar no se acercan al Régimen General
En 2006, el Gobierno de Rodríguez Zapatero anunció que se iba a llevar a cabo la reforma del Régimen Especial de Empleados de Hogar en el proyecto para modificar la Ley General de la Seguridad Social, sin embargo la última reforma del mercado de trabajo no modifica la situación de precariedad en la que están instaladas las trabajadoras del sector doméstico. La reforma laboral ha modificado levemente algunos puntos sin tocar lo esencial, es decir, sin alterar la invisibilidad de un trabajo que se relaciona directamente con la migración femenina, los cuidados y, en definitiva, la propia organización de la sociedad.
Fuente: Diagonal Web. Periódico quincenal de actualidad crítica
En 2006, el Gobierno de Rodríguez Zapatero anunció que se iba a llevar a cabo la reforma del Régimen Especial de Empleados de Hogar en el proyecto para modificar la Ley General de la Seguridad Social, sin embargo la última reforma del mercado de trabajo no modifica la situación de precariedad en la que están instaladas las trabajadoras del sector doméstico. La reforma laboral ha modificado levemente algunos puntos sin tocar lo esencial, es decir, sin alterar la invisibilidad de un trabajo que se relaciona directamente con la migración femenina, los cuidados y, en definitiva, la propia organización de la sociedad.
Fuente: Diagonal Web. Periódico quincenal de actualidad crítica
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Las condiciones de trabajo doméstico en Paraguay
Nota tomada del Boletín informativo Género, Raza y Etnia
UNIFEM Brasil con el Apoyo de AECID
Días francos con mucho trabajo. Esa fue la rutina de las trabajadoras domésticas paraguayas durante los domingos de agosto. Ellas participaron de los foros de debates sobre las condiciones del trabajo doméstico en Paraguay, derechos laborales y violencia laboral, realizados por el Programa Oportunidades, desarrollado en un trabajo conjunto entre agencias del Sistema Naciones Unidas (OIT, UNICEF, UNFPA, PNUD y UNIFEM Brasil y Cono Sur (parte de la ONU Mujeres) y el Gobierno del Paraguay. Lilian Soto, ministra de la Función Pública de Paraguay, estuvo presente en uno de los encuentros y consideró que los bajos salarios, la sobrecarga de trabajo y la falta de beneficios sociales son las principales causas que colocan el trabajo doméstico en desventaja con relación a otras ocupaciones.” Es un trabajo que se busca por falta de alternativas, y eso es fundamental a la hora de valorarlo, inclusive para los propios trabajadores”, añadió. Al mismo tiempo, las trabajadoras clasificaron el cumplimiento de las leyes laborales del país como cuestión clave para que trabajo doméstico se considere un trabajo decente. Entre las cuestiones abordadas en las reuniones está el marco de la Convención 156 de 156 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) sobre trabajo decente y la necesidad de hacer tomar conciencia a las trabajadoras y empleadores sobre los derechos de la libertad sindical y negociación colectiva.
UNIFEM Brasil con el Apoyo de AECID
Días francos con mucho trabajo. Esa fue la rutina de las trabajadoras domésticas paraguayas durante los domingos de agosto. Ellas participaron de los foros de debates sobre las condiciones del trabajo doméstico en Paraguay, derechos laborales y violencia laboral, realizados por el Programa Oportunidades, desarrollado en un trabajo conjunto entre agencias del Sistema Naciones Unidas (OIT, UNICEF, UNFPA, PNUD y UNIFEM Brasil y Cono Sur (parte de la ONU Mujeres) y el Gobierno del Paraguay. Lilian Soto, ministra de la Función Pública de Paraguay, estuvo presente en uno de los encuentros y consideró que los bajos salarios, la sobrecarga de trabajo y la falta de beneficios sociales son las principales causas que colocan el trabajo doméstico en desventaja con relación a otras ocupaciones.” Es un trabajo que se busca por falta de alternativas, y eso es fundamental a la hora de valorarlo, inclusive para los propios trabajadores”, añadió. Al mismo tiempo, las trabajadoras clasificaron el cumplimiento de las leyes laborales del país como cuestión clave para que trabajo doméstico se considere un trabajo decente. Entre las cuestiones abordadas en las reuniones está el marco de la Convención 156 de 156 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) sobre trabajo decente y la necesidad de hacer tomar conciencia a las trabajadoras y empleadores sobre los derechos de la libertad sindical y negociación colectiva.
jueves, 2 de septiembre de 2010
La informalidad en casa
Casi una de cada cinco uruguayas ocupadas es empleada doméstica y más de la mitad trabaja "en negro". Denuncian que no se les pagan los aumentos, el vacacional ni los aportes. Los patrones dicen que hay víctimas en ambos lados. MTSS saldrá a controlar.Artículo de CATERINA NOTARGIOVANNI. Diario El País, 29 de agosto 2010
La reunión de los viernes recién había comenzado cuando ingresa a la sala una mujer acompañada de su esposo. Una de las integrantes del Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas (SUTD) los invita gentilmente a sentarse, a la vez que pide en voz alta: "A ver, silencio, escuchemos a la compañera". Todas acatan. La mujer, sexagenaria, cuenta que sufrió una crisis nerviosa en su trabajo cuya secuela es una evidente parálisis facial parcial. Según su versión, "la patrona" la presiona para que se reintegre, aún cuando ella se encuentra bajo la licencia médica reglamentaria. "Está ensañada, me dice que no quiero volver por estética, que así puedo trabajar", relata. La reacción de la audiencia es inmediata: "Ay, qué horrible", "No podés", "No puede ser tan mala".
La mujer dice recibir un salario de $ 6.000 pero estar inscripta ante el BPS por $ 1.000 y se quiebra a llorar cuando manifiesta preocupación por los $ 4.500 que necesita para pagar la pensión en la que vive. Silencio total. Una de las presentes atina a llevarle un vaso de agua y ofrecerle consuelo: "Tranquila, todo se soluciona". No pasan diez minutos hasta que aparece otra denunciante. Así, en el lapso de dos horas, media docena de mujeres se acercan ese día a la sede del Pit-Cnt a contar su historia y pedir consejo. "Recién ahora se están animando", comenta Mariela Burlón, representante del sindicato en los Consejos de Salarios.
Del otro lado del mostrador, en la sede de la Liga de Amas de Casa Consumidores y Usuarios (representante de los empleadores) se recibe un promedio de 40 llamadas por día, la mayoría de carácter consultivo sobre la legislación laboral vigente. "¿Tengo que darle recibo de sueldo?", "Hace una semana que no aparece y no responde el teléfono. ¿Qué hago?", son algunos de los planteos.
De un lado y del otro existen dudas, reclamos y reproches. Sin embargo, hay un punto en común en ambos discursos: la necesidad de valorizar una actividad históricamente invisibilizada que emplea al 17,2% de las mujeres uruguayas ocupadas e involucra a cerca de 90.000 empleadores.
¿bps? Uno de los reclamos más reiterados hacia la interna del sindicato tienen que ver con la regularización ante el Banco de Previsión Social. De hecho, casi cuatro años después de promulgada la Ley 18.065, que amplía los beneficios de la Seguridad Social, el 57% de las trabajadoras domésticas continúa "en negro".
Maricelda Cancela, asesora jurídica del sindicato desde 2005, enumera el no cumplimiento de los aumentos salariales obligatorios, el pago del salario vacacional y la subdeclaración como los principales temas de reclamo. "La mayoría de las trabajadoras no figura por el 100% del sueldo", señala la abogada. "Luego, si se enferman o acceden a la licencia por maternidad, tienen los salarios disminuidos", agrega. Buena parte de estos casos se resuelven en audiencias de conciliación del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS).
Pero la legislación prevé otro mecanismo de denuncia, en el que se solicita la intervención de la Inspección General del Trabajo (IGT). A diferencia del resto de las actividades, la labor en el servicio doméstico se realiza en el interior de una vivienda particular, y los inspectores no están habilitados a ingresar a los hogares para controlar sin una orden judicial previa. En este sentido, las autoridades anunciaron un operativo de control para noviembre próximo. Pero no se van a pedir "órdenes de ingreso masivo. Esa no es la primera estrategia", aclara Juan Andrés Roballo, director de la IGT (ver nota aparte).
Si bien el organismo no tiene cuantificadas las denuncias, Roballo dice que son "ínfimas" y una fuente de ese ministerio asegura que en todo el 2009 hubo una sola.
Pero este año la situación será diferente. El sindicato tiene previsto presentar varias denuncias en los próximos días. Tal es el caso de Adriana (nombre ficticio), quien después de siete años de trabajo se enteró que su empleadora dejó de pagarle los aportes al BPS. Debido a esto, Adriana no está pudiendo acceder a un tratamiento médico que le es vital. "Hablé varias veces con mi patrón, pero me dice que no puede pagar el BPS", cuenta y se ríe. ¿Qué le causa gracia? "Ponete en mi lugar. Una familia de buen poder adquisitivo, que me deja la llave de la casa y los hijos a mi cuidado, me está entregando algo mucho más valioso que la cuota del BPS. Me da gracia que me diga que no puede. Además, yo veo que se compran cosas todo el tiempo, no soy ninguna estúpida", explica la mujer de 40 años, soltera, que vive de un salario de $ 5.000 por 44 horas semanales.
El sentimiento de que sus empleadores las toman por tontas y, paralelamente, el miedo a denunciar son conceptos repetidos en la reunión sindical. "Hay que entender que son empleadas a puerta cerrada. Que una vez adentro de una casa quedan expuestas a todo y no tienen pruebas de nada. Esa es una realidad de todo el sector", ilustra Cancela.
Otra de las dificultades inherentes a este trabajo es la distribución de tareas. Muchas de las quejas se gestan en el hecho de que se agregan obligaciones no negociadas o se pretenden otras que, aseguran, no corresponden. "La señora que estaba antes en la casa en la que estoy hacía toda la limpieza pero además lavaba tres autos y hacía el jardín. Eso no es servicio doméstico", relata una de ellas. Por eso, uno de los temas pendientes de negociación del Grupo 21 -integrado por el sindicato, la Liga de Amas de Casa y el gobierno- es la elaboración de un contrato de trabajo que deje claro y por escrito las implicancias de cada relación laboral.
La informalidad que caracterizó al sector durante años provoca otras de las situaciones más denunciadas: la disminución de las horas de trabajo sin cumplir con la obligatoriedad legal de pagar un despido parcial. "Te dicen: `Empezá a venir tres veces por semana porque ando corto de plata`, y de golpe te quedás ganando la mitad", ilustra una trabajadora.
Contraparte. En opinión de Mabel Lorenzo, presidenta de la Liga de Amas de Casa, también el empleador puede verse involucrado en una situación de vulnerabilidad. "Entiendo que puede haber víctimas de las dos partes, porque también hay muchos empleadores que sufren lo que les significa tener una empleada que se siente soberana porque sabe que lleva los resortes de esa casa, que sabe que si ella falta se nota. Hay gente que maneja ese poder impecablemente, de una parte y de la otra. Pero muchas veces hay desniveles, y no son sólo de un lado", arguye.
Lorenzo considera que este vínculo laboral es uno de los que mayores connotaciones tiene en la calidad de vida de toda la población. "El ámbito donde se desarrolla esta relación es nada menos que el hogar. Por ende, es muy delicado para las dos partes. Para la trabajadora, porque ingresa a una casa y toma la responsabilidad de muchas decisiones. Y por otra parte estamos los empleadores, que recibimos a una persona en nuestra casa a la que le damos la confianza -muchas veces incluso la llave-, a quienes les dejamos a los niños y las personas mayores. En consecuencia tenemos que poner especial hincapié en buscar las mejores relaciones que traten de configurar un trato agradable, amable y conciliador", dice.
Asimismo, la representante de las amas de casa opina que si bien todavía quedan resabios de una relación paternalista del empleador hacia la empleada, cada vez son menos. "De un lado se dice que hay demasiados escalones de diferencia, que se marca aquello de que `yo soy el que mando`, situación que deja una distancia que es realmente desagradable, que no corresponde, que denigra a las dos partes: al que la recibe y al que la marca porque no tiene educación para hacer las cosas bien. Pero por otro lado está aquello de que el débil es sólo el empleado, y muchas veces éste tiene mucha más fuerza e influencia que la persona que le paga el sueldo", señala.
Aquello de que "cada casa es un mundo", dice Lorenzo, se aplica perfectamente a todas las historias vinculadas al servicio doméstico.
Qué dice la ley sobre el trabajo, el descanso y los despidos
"Trabajo doméstico es el que presta, en relación de dependencia, una persona a otra, o a una o más familias, con el objeto de consagrarles su cuidado y su trabajo en el hogar, en tareas vinculadas a éste, sin que dichas tareas puedan representar para el empleador una ganancia económica directa", indica la ley que regula el sector.
Quedan excluidos los porteros, limpiadores y ascensoristas que ocupan los propietarios de casas, de apartamentos o escritorios, los choferes particulares y el personal de servicio doméstico rural.
La jornada laboral debe ser de un máximo de ocho horas diarias y de 44 horas semanales.
El descanso intermedio será de media hora paga para el régimen "con retiro" y de dos horas mínimo para aquellas "sin retiro" (o "con cama"). Estas últimas tienen derecho a un descanso nocturno mínimo de nueve horas continuas que no podrá ser interrumpido por el empleador, así como a una alimentación adecuada (tres comidas diarias) y a una habitación higiénica, amueblada y privada.
Los patronos deberán extender un recibo de sueldo a las trabajadoras, y tanto las mensuales como las jornaleras tendrán derecho a una indemnización por despido desde los 90 días corridos de iniciada la relación laboral.
Las cifras
17,6% Del total de mujeres uruguayas ocupadas se desempeñan en el sector servicio doméstico; unas 130.00, según datos del BPS.
52.7% De las trabajadoras sólo cursó primaria y el 33.2% tiene secundaria incompleta. El grueso tienen entre 35 y 54 años de edad.
4.792 Pesos nominales es el salario mínimo nacional del sector doméstico por 44 horas semanales y 25 jornales mensuales.
Ministerio saldrá a controlar
Con el objetivo de incentivar la formalización, unos 50 funcionarios de la Inspección General del Trabajo (IGT) del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) realizarán un relevamiento en Montevideo para medir el cumplimiento de la legislación laboral vigente en materia de servicio doméstico.
En esta primera etapa, el MTSS priorizará lo informativo por sobre la fiscalización, además de observar especialmente las reacciones de las partes ante este esquema operativo que no tiene precedentes en el país.
Lo diferente al resto de las inspecciones es que la Constitución prohíbe el ingreso a una vivienda sin la autorización del dueño de casa, pero es justo allí donde se desempeñan las trabajadoras domésticas. En tal sentido, la Ley 18.065 establece que se podrán "realizar inspecciones domiciliarias cuando exista presunción de incumplimiento", para lo cual se deberá contar con una orden judicial.
En esta instancia, que comenzará en noviembre, la IGT no solicitará órdenes de ingreso masivo a los hogares, sino que utilizará otras herramientas, ya disponibles, para hacer los controles. "Si no hay colaboración y se obstruye la tarea de los inspectores, se evaluará apelar a esta medida extrema", explica Juan Andrés Roballo, director de la IGT.
Los inspectores se identificarán, solicitarán la documentación probatoria (libro de trabajo, inscripción ante el BPS y recibo de sueldo, por ejemplo) y en caso de irregularidades abrirán un expediente. "Si nos encontramos con infracciones en esta primera salida y se ve en el empleador una reacción previa hacia la regularización, va a tener una reacción más benigna", señala. "Ahora, si nos encontramos con un trabajo `en negro` liso y llano, si no existe documentación de ningún tipo, aplicaremos el protocolo correspondiente", agrega.
Sobre los montos de las multas, Roballo prefiere no expedirse por el momento. "Hemos decidido no hablar de eso, primero porque hay un margen amplio y segundo porque tenemos que ver el protocolo".
Las trabajadoras interesadas en hacer denuncias deben saber que su identidad será preservada. "Ante los indicios, la Inspección va a actuar como de oficio. No se va a dar cuenta al empleador si hubo o no denuncia", señala.
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